El pueblo patagónico que enamora a jubilados por su lago cristalino y su paz absoluta
Entre montañas y lagos más transparentes del sur argentino, este pueblo neuquino se convirtió en refugio para quienes priorizan tranquilidad y paisaje.
Los pueblos de la Patagonia ofrecen lagos, montañas y verano en plena naturaleza.
Gobierno ArgentinaEn el corazón de la Patagonia argentina existe un pueblo donde el tiempo parece avanzar más lento. Se trata de Villa Traful, una pequeña aldea enclavada dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi. Con una población que ronda los mil habitantes, este rincón neuquino se transformó en uno de los destinos más valorados.
Rodeada de montañas imponentes y bosques cerrados, la localidad se asoma a las aguas transparentes del Lago Traful, considerado uno de los más cristalinos de la región. La escena es sencilla y poderosa al mismo tiempo. Silencio, aire puro y un horizonte que parece infinito.
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Un paisaje que invita a quedarse
A diferencia de otros destinos turísticos de la zona como San Carlos de Bariloche, Villa La Angostura o San Martin de los Andes, Villa Traful mantiene un perfil más sereno. No hay multitudes ni grandes desarrollos urbanos. Esa menor exposición la convirtió en una especie de secreto bien guardado.
Su estética recuerda a pueblos de montaña europeos. De hecho, muchos la comparan con Les Angles, en la región de Occitania. En ambos casos, el lago es protagonista. Allí se trata del Matemale; aquí, el Traful domina la escena. Casas de madera y piedra, techos inclinados y una arquitectura que combina rusticidad con calidez completan el cuadro.
Actividades al aire libre y contacto real con la naturaleza
Más allá de la contemplación, el destino ofrece propuestas para quienes disfrutan el movimiento. Senderismo, trekking y pesca son algunas de las opciones más elegidas. Durante el verano, también se pueden practicar deportes acuáticos en el lago, siempre en un entorno de respeto por el ambiente.
El ritmo aquí es diferente. No hay bocinas ni grandes centros comerciales. Las caminatas por la costa o los miradores naturales permiten reconectar con lo esencial. Para muchos jubilados, este equilibrio entre actividad y calma representa el escenario ideal para una nueva etapa de vida.
Cómo llegar a este pueblo patagónico
El acceso forma parte de la experiencia. Desde Bariloche se debe tomar la Ruta Nacional 237 hasta el cruce con la Ruta Provincial 65, a la altura de Confluencia. Luego, restan unos 35 kilómetros de camino de ripio hasta arribar al pueblo.
Otra alternativa es viajar por la Ruta Nacional 40 desde Villa La Angostura o San Martín de los Andes, atravesando el célebre Camino de los Siete Lagos. En ambos casos, el tramo final no está asfaltado, por lo que se recomienda conducir con precaución, especialmente si el clima no acompaña.
También conviene prever combustible antes de ingresar, ya que los servicios en la zona son limitados. Para quienes llegan desde otras provincias o países, el aeropuerto más cercano es el de Bariloche. Desde allí se puede alquilar un vehículo y continuar por carretera.
Villa Traful no ofrece lujos ostentosos ni vida nocturna intensa. Su atractivo es otro. Es el murmullo del bosque, el reflejo del agua en calma y la sensación de estar en un lugar donde la naturaleza marca el pulso. Un destino que invita a bajar la velocidad y disfrutar sin apuro.


