El pueblo "abandonado" de la Patagonia que se convertirá en el polo energético argentino
Sierra Grande y su puerto Punta Colorada sufrió los vaivenes económicos y las promesas incumplidas. Ahora, será el epicentro de la exportación de petróleo y gas. Paisajes naturales, mar e inversiones.
Sierra Grande sufrió el abandono y ahora puede renacer.
La tierra es negra, plagada de residuos del hierro que se exportaba y genera un contraste con la arena del Atlántico rionegrino. Hay un enorme “caño” que se mete mar adentro, grúas oxidadas, casas abandonadas. Caminar por Punta Colorada es una experiencia que se asemeja a una película de futuro distópico. La huella que lleva al lugar recorre el hermoso balneario Playas Doradas, la playa Los Suecos y otros parajes patagónicos. Viento, mareas de mucha amplitud y soledad. Ese lugar será el epicentro de la exportación de los recursos más importantes de Argentina y que en pocos años podría generar hasta 30 mil millones de dólares. De allí saldrá el petróleo generado a 1500 metros bajo el subsuelo de la estepa patagónica, desde la formación Vaca Muerta, muy lejos del mar.
Esa estructura oxidada está cambiando. A algunos kilómetros de la costa se construye la base del oleoducto Vaca Muerta Sur, que traerá el crudo desde Neuquén. También allí llegará el gasoducto que, de la misma formación, traerá el gas que luego los enormes buques factoría que aparcarán frente a Punta Colorada congelarán el gas para exportarlo como GNL.
Te Podría Interesar
En Punta Colorada casi no hay habitantes permanentes. El Censo menciona a 4 personas, pero es un dato engañoso. Más aún cuando se ven los loteos cercanos que se pensaron para el turismo pero podrían tener un destino industrial. La “capital” del polo energético será Sierra Grande, el pueblo más cercano. Allí la ilusión se mira con desconfianza por las frustraciones que se acarrean. Sierra Grande está sobre la ruta 3, entre Las Grutas y Puerto Madryn. Es un pueblo minero donde hay rasgos de esa actividad y también de la Patagonia diversa: conviven las costumbres del mar, con algunos rasgos de inmigrantes diversos y por eso hasta se pueden comer tortas galesas en algunos sitios. La base económica era la mina de hierro que daba trabajo al pueblo en su apogeo, con más de 10 mil habitantes. El cierre, en la década de los 90, generó una migración enorme. Hace poco hubo otra ilusión que se la llevó el viento: mega emprendimientos de hidrógeno verde que no se concretaron.
El polo exportador de Vaca Muerta es distinto porque avanza. El oleoducto ya roza el 60% de avance desde los yacimientos de Neuquén y atravesando el Alto Velle y el Valle Medio. En Sierra Grande se preparan los enormes tanques que contendrán el crudo liviano para luego llegar mar adentro, donde serán almacenados en buques para exportar el petróleo.
Está previsto que entre en operación hacia fines de 2026 con una capacidad de transporte inicial de 180.000 barriles diarios, pero con un horizonte para exportar hasta 550.000 barriles diarios en 2027.
El Oleoducto Vaca Muerta Sur es impulsado por un consorcio de empresas integrado por YPF, Pluspetrol, Pan American Energy, Pampa Energía, Vista, Chevron Argentina, Shell Argentina y Tecpetrol como socios Clase A y GyP como socio Clase B para la construcción del proyecto Vaca Muerta Oleoducto Sur.
El CEO de YPF, Horacio Marín, estuvo en lo que será la terminal del proyecto. La Terminal Punta Colorada será el punto final del sistema de transporte de los 437 kilómetros del VMOS, que conectará Vaca Muerta con una instalación diseñada para operar buques VLCC. Se trata de embarcaciones de enormes dimensiones y calado: tienen hasta 330 metros de eslora, es decir más de tres cuadras de largo, y hasta 20 metros bajo el mar. Por eso no se verán en la costa, sino a más de 5 kilómetros mar adentro, donde cargarán el petróleo. “El VMOS posicionará a la Argentina como un proveedor confiable y competitivo de shale en el mercado internacional”, dijo Marín al recorrer la futura planta, donde todo es de enormes dimensiones. Los tanques de almacenamiento ya tienen forma. Mientas, mar adentro también hay tareas. El consorcio contrató a una empresa noruega para instalar las monoboyas desde donde se cargará el petróleo.
Pero Sierra Grande y la costa rionegrina tendrá otro foco relevante como polo energético. Hasta allí llegará el gasoducto que exportará el principal recurso que tiene Vaca Muerta. Es que más allá del petróleo, esa formación es rica en gas y posiciona a Argentina como uno de los jugadores más importantes en ese recurso. La competencia mundial por el acceso, industrialización y comercialización de gas es muy fuerte. Por eso la carrera contrarreloj para avanzar en el gasoducto. El plan original fue modificado y en vez de construir una planta para licuar el gas, se usarán barcos.
El plan, que también se gestiona con un consorcio llamado Southern Energy, incluye un gasoducto para transportar ese recurso desde Vaca Muerta al mar, con plantas intermedias y un sistema para que dos buques factoría ubicados en el mar “congelen” el gas para exportarlo. El recorrido es de largo aliento y los contratos también, pues se proyectan exportaciones por al menos 30 años.
El plan para exportar gas no está exento de tensiones. La licitación para contratar al proveedor de los caños generó una fuerte polémica porque se adjudicó a la empresa india Welspun, dejando de lado a Tenaris (grupo Techint).
El gasoducto de 48 pulgadas tendrá casi 500 kilómetros y apunta al mismo destino: Sierra Grande, más precisamente punta colorada y el polo energético argentino. Además, se construirá un poliducto y una planta fraccionadora para separar propano, butano y gasolinas naturales. El gas se transportará desde Vaca Muerta hasta la costa por un gasoducto exclusivo. Tras meterse mar adentro, los buques lo licuarán con un proceso que implica llevarlo a temperaturas de -162 °C. El poliducto, en paralelo, llevará los productos asociados a la fraccionadora. Los buques también tienen dimensiones inusuales. El polo energético ya genera alrededor de 2500 puestos de trabajo y hay pleno empleo en la construcción. Cuando avance el gasoducto, la demanda será mayor. La esperanza es que ese valor quede en Sierra Grande y los alrededores para que impacte y deje de ser la tierra prometida para convertirse en realidad.




