El paso a paso de Ana Maria Orozco para convertirse en 'Betty la fea'
'Yo soy Betty, la fea' fue una de las telenovelas colombianas más exitosas de Latinoamérica, por no decir la más exitosa, pues ganó un récord Guinness. Ana María Orozco fue la protagonista de la historia y se encargó de interpretar a Beatriz Pinzón Solano, una joven 'fea' según los estereotipos de la época. A continuación, te contamos algunos detalles del proceso por el que tenía que pasar la actriz cada vez que grababa.
La novela relata la historia de Betty, una dulce e inteligente mujer que tiene que enfrentarse a varios rechazos y burlas debido a su apariencia física. Orozco, fue la encargada de darle vida al personaje, así que antes de comenzar la jornada laboral pasaba por las manos de los expertos en maquillaje y peinado. Luego de una radical transformación, se convertía en la protagonista de la historia.
Según comentó la actriz en varias oportunidades, tenía que llegar mucho más temprano que sus compañeros. Ponerse en la piel de Betty requería del trabajo de varios profesionales y bastante tiempo. En primer lugar, la piel del personaje era sumamente blanca, casi pálida, así que el encargado de make up tenían que utilizar una base de maquillaje más clara al tono de piel de Ana María.
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Luego, se maquillaban las cejas, pelo por pelo, para lograr un efecto más tupido y que se unieran en la mitad. Una vez finalizado el rostro, pasaban a la parte de peinado, así que recogían su cabello en media coleta y le hacían un flequillo doblando un mechón de pelo hacia la parte de atrás. Para terminar, Ana María se colocaba una especie de prótesis para simular unos brackets, se ponía unos lentes y estaba lista para interpretar a Beatriz.
'Betty la fea' fue una telenovela que se destacó principalmente por su humor y por sus personajes inolvidables. Un programa que logró abordar temas como la discriminación, la belleza, el trabajo y las relaciones amorosas. A su vez, le dio importancia a la autopercepción, el amor propio y el valor que tienen las personas, dejando en un segundo plano la apariencia física.