El lado oscuro de Tobey Maguire: adicción a las apuestas e internación a los 19 años
Cuando hablamos de Tobey Maguire, es imposible no recordar todos los trabajos que realizó en la industria cinematográfica. A muy temprana edad, la estrella comenzó a llevar adelante diferentes castings que le abrieron las puertas a un sinfín de producciones. De esta manera, sabía muy bien lo que buscaba y que su futuro profesional estaba en el mundo del entretenimiento.
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Sin embargo, no fue un camino fácil. Aunque siempre contó con el talento y las herramientas de su lado, la estrella decidió sumergirse en un mundo liderado por las adicciones. Su fanatismo por las puestas provocó que fuera internado y que quedara marcado en Hollywood.
Al mismo tiempo que trabajaba como actor y vivía la adolescencia, la estrella comenzó a asistir a diferentes fiestas. Se convirtió en uno de sus planes favoritos durante todas las noches, lo que provocó que se acercara más al alcohol. Rápidamente se transformó en una de sus grandes adicciones y estuvo presente en su vida durante casi toda la década de los noventa.
Lo cierto es que no recibió ayuda rápidamente y debía trabajar como actor al mismo tiempo que luchaba con una adicción. Esto provocó que perjudicara varios de sus proyectos, perdiendo papeles que eran importantes y que podían potenciar aún más su carrera como artista. Finalmente, al comprender lo que estaba ocurriendo y al recibir la ayuda necesaria, ingresó a una clínica de rehabilitación.
En aquel entonces, Tobey Maguire reveló que recibir ayuda profesional fue una de las mejores decisiones que tomó: "Paré de consumir cualquier sustancia que altera la mente cuando tenía 19 años. He sido abstemio desde entonces". De esta manera, logró tomar nuevamente las riendas de su vida y a los 27 años llegó la oportunidad que lo marcó para siempre: Spider-Man.
El actor se puso tres veces en la piel de Peter Parker. La primera película llegó a los cines en 2002 y tras el gran éxito que obtuvo, Sony decidió apostar por una secuela que se estrenó en 2004. Finalmente, el último capítulo aterrizó en la pantalla grande en 2007. Aunque obtenía éxitos como profesional, otra vez volvía a enfrentarse a una adicción.
La estrella había logrado superar su adicción al alcoholismo, pero se obsesionó con el juego y las apuestas. Mientras grababa esta famosa película, solía asistir a diferentes casinos y juegos de póquer. No solo aparecía en lugares oficiales, sino que también ingresaba como incógnito a sitios clandestinos. Esto se potenció cuando terminó de grabar la trilogía.
Por supuesto, esto no le jugó una buena pasada a su trayectoria. A medida que su adicción aumentaba, una vez más la estrella hacía malabares para mantener en pie su carrera. Sin embargo, de a poco fue desapareciendo de la pantalla y comenzó a recibir menos propuestas de proyectos.
Después de un tiempo alejado de las grandes películas, Tobey Maguire logró salir adelante y enfocarse nuevamente en su carrera artística. Lo hemos visto dándole vida a Spider-Man en la trilogía de Tom Holland y también encabezó el elenco de Babylon, la última película del director de La La Land.

