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El insólito truco del papel higiénico en la heladera: para qué sirve y cómo usarlo en los días de calor

Ante la condensación y el exceso de humedad en la heladera, un rollo de papel higiénico se popularizó como deshumidificador pasivo.


Durante los meses de mayor calor, conservar los alimentos en óptimas condiciones se convierte en un desafío diario. El abrir y cerrar constante de la heladera incrementa la entrada de aire cálido, generando condensación y un exceso de humedad.

Papel higiénico en la heladera

Ante este problema, en los últimos tiempos comenzó a popularizarse un hábito doméstico tan simple como curioso: colocar un rollo de papel higiénico nuevo en los estantes interiores del electrodoméstico.

El papel higiénico absorbente por naturaleza. Foto: Shutterstock

Aunque a simple vista parezca una ocurrencia extraña, el sistema posee una fundamentación física. El papel higiénico está fabricado con fibras de celulosa, un material altamente poroso y absorbente por naturaleza.

Al ubicarse dentro del habitáculo refrigerado, el rollo actúa como un "deshumidificador pasivo", capturando el exceso de vapor de agua en el ambiente. Este control de la condensación ofrece beneficios directos:

Al reducir las gotas de agua que suelen depositarse en los cajones, las verduras de hoja y hortalizas mantienen su textura crocante por más tiempo.

Además, las fibras de celulosa retienen en su estructura las partículas volátiles causantes de los aromas desagradables, evitando que se impregnen en otros alimentos sin necesidad de apelar a desodorantes químicos o aromatizantes artificiales.

Para garantizar la higiene y efectividad del método, los especialistas en limpieza y mantenimiento recomiendan seguir ciertas pautas básicas como usar un rollo nuevo completamente seco y sin fragancias.

Se aconseja situarlo en la parte superior o en los laterales de la heladera, donde no obstruya las salidas de aire frío ni entre en contacto directo con líquidos.

Es necesario reemplazar el rollo cada tres o cuatro semanas. Si el papel se observa blando, deformado o húmedo al tacto, hay que cambiarlo de inmediato para evitar que se convierta en un foco de hongos.

Este recurso de la celulosa puede combinarse con otros aliados tradicionales del hogar para la absorción de humedad y olores, tales como el bicarbonato de sodio, el carbón activado, el café molido o cáscaras de cítricos.