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El curioso truco para limpiar la cocina con maicena y vinagre blanco: es barato y fácil de preparar

La acidez del vinagre blanco y el almidón del bicarbonato se unen para eliminar residuos, cal y sarro difícil de sacar.


Limpiar los residuos viejos de la cocina parece un desafío imposible de ganar, pero pocos conocen el truco que mezcla el vinagre blanco y la maicena que ayuda a ganar en cada limpieza. Es importante destacar que no reemplaza a un desinfectante, pero sí sirve para reducir la suciedad.

El vinagre blanco tiene ácido que ayuda a aflojar restos minerales, marcal de sal y parte del sarro superficial. En cambio, la maicena tiene un almidón fino que actúa como espesante y absorbente, convirtiendo la mezcla en una pasta ligera que se queda donde se aplica y se saca con un paño.

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Usa el vinagre para limpiar superficies con suciedad acumulada.

El truco para aplicar en la cocina

Esta mezcla funciona en la cocina porque sirve para desengrasar hornos, campanas, encimeras o frente de armarios que tienen una capa pegajosa fruto de grasa y polvo. Con solo colocar esta combinación de ingredientes durante unos minutos, vas a ver que solo pasando una esponja esa suciedad se desprende fácilmente.

La preparación tiene que tener una contextura cremosa para mejores resultados. Por eso es mejor mezclar vinagre blanco con una pequeña cantidad de maicena, remover con paciencia y ajustar, añadiendo un poco de vinagre si la mezcla queda muy espesa.

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Aplica este truco en superficies que no sean sensibles.

Si bien es una mezcla flexible hay que tener en cuenta que la acidez del vinagre no es recomendable para piedra natural como mármol o travertino, ni para superficies sensibles que se puedan opacar. Por eso es mejor probar cómo reacciona el material con una pequeña cantidad antes de limpiar la zona por completo.