El Chavo del 8: la historia poco conocida de la gorra de Chespirito
El Chavo del 8 es, sin dudas, uno de los programas televisivos mexicanos más exitoso de todos los tiempos. Su primera emisión fue en 1973 y sus ocurrentes personajes se ganaron el corazón del público de inmediato. El Chavo, Quico, la Chilindrina, Don Ramón y Doña Florinda son algunos de los que hicieron reír a más de una generación y a los cuales se los recuerda seguido.
De las grabaciones hay una infinidad de anécdotas, muchas de ellas se han contado y hay otras, que de a poco van saliendo a la luz como la que ahora reveló Roberto Gómez Fernández, el hijo del querido Roberto Gómez Bolaños. De niño, él acompañaba a su padre al estudio de filmación y vivió hermosas experiencias junto a los actores.
Tal como él reconoció, Chespirito era "muy distraído" y andaba con muchas cosas encima: el libreto, su taza de café, cigarros y por supuesto, la icónica gorra de su personaje. Por ello, un día le hizo una petición muy especial al pequeño. "Una vez se me quedó viendo y me dijo: ‘campeón, tienes una tarea. Eres el encargado de cuidar la gorra, que no se nos pierda. Sabes que en el set lo dejo por todos lados. Tú eres el encargado de cuidarla", indicó Gómez Fernández en la cuenta oficial del Grupo Chespirito.
Y agregó: "Ese fue mi primer trabajo en la televisión: cuidarle la gorra al Chavo del 8. Yo estaba muy chiquito, no dimensionaba lo importante, la responsabilidad y el honor que era ese trabajo. Te vas dando cuenta, cuando pasa los años, que hacías algo muy importante".
Para cerrar, sumó: "Siempre recuerdo eso como mi primer trabajo. Y, desde entonces, seguimos haciéndolo con mucho cariño, cuidarle la gorra al Chavito".

