El alimento que todos quieren consumir por sus propiedades antiinflamatorias
El jengibre es una planta de origen asiático ampliamente conocida por su rizoma subterráneo, que se utiliza comúnmente como especia y como remedio medicinal. Su sabor es picante y algo dulce, y se utiliza en una variedad de platos salados e incluso en postres. A continuación, te contamos los increíbles beneficios que tiene para el cuerpo humano, por los cuales, cada vez hay más personas que lo incorporan en su alimentación.
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El jengibre contiene compuestos bioactivos como el gingerol, que tienen potentes propiedades antiinflamatorias. Esto puede ayudar a reducir la inflamación en el cuerpo, aliviando dolores musculares, articulares y otros síntomas relacionados con la inflamación. Además, este alimento es conocido por su capacidad para aliviar las náuseas y el malestar estomacal. Muchas personas lo utilizan para tratar las náuseas relacionadas con el mareo, el embarazo o la quimioterapia.
Por otro lado, esta especie contiene antioxidantes que pueden ayudar a proteger el cuerpo contra el daño de los radicales libres, lo que puede prevenir enfermedades crónicas y el envejecimiento prematuro. Asimismo, consumir jengibre regularmente puede fortalecer el sistema inmunológico, ayudando al cuerpo a combatir infecciones virales o bacterianas, resfriados, gripes, etc.
Por último, este alimento puede ayudar a mejorar la circulación sanguínea al dilatar los vasos sanguíneos y reducir la formación de coágulos sanguíneos. Esto puede ser beneficioso para la salud cardiovascular, ayudando a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares como la hipertensión y la enfermedad cardíaca.
Prepara galletas integrales de limón y jengibre
En un tazón grande, mezcla una taza de harina integral, 1/3 taza de azúcar moreno, una cucharada de polvo de hornear, ralladura de un limón, una cucharada de jengibre rallado y una pizca de sal. En otro tazón, bate un huevo junto con 1/4 de taza de aceite de coco y jugo de un limón. Agrega la mezcla líquida a los ingredientes secos y revuelve hasta que se forme una masa homogénea.
Con una cuchara, forma bolitas de masa y colócalas en la bandeja para hornear, dejando espacio entre cada una. Aplana ligeramente las bolitas con la palma de tu mano o con la parte trasera de una cuchara. Hornea las galletas en el horno precalentado durante unos 10-12 minutos, o hasta que estén doradas en los bordes. Retíralas del horno y, una vez frías, ya estarán listas para disfrutar.

