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El aceite de oliva supera a los del super sin discusión: beneficia a tu cerebro y corazón

El aceite que tu cuerpo pide: por qué el aceite de oliva oliva deja atrás a los baratos. El cambio en tu cocina que mejora tu salud desde el primer día.


No todos los aceites son iguales. El precio engaña. Los aceites baratos del super impactan en la salud. En cambio, el aceite de oliva gana terreno con respaldo científico. Nutricionistas y estudios actuales señalan beneficios reales en el corazón, el cerebro y el control del peso.

Cambia el aceite del super por el de oliva

El aceite de oliva, sobre todo el extra virgen, contiene grasas monoinsaturadas. Estas ayudan a reducir el colesterol LDL, conocido como “malo”. A la vez, mantienen o elevan el HDL, el “bueno”. Este equilibrio protege las arterias y reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

aceite de oliva

El aceite de oliva de Mendoza figura entre los mejores productos de la cocina argentina.

También aporta antioxidantes como los polifenoles. Estos compuestos combaten el daño celular. Ese efecto se relaciona con menor inflamación en el cuerpo. Diversos estudios lo vinculan con menor riesgo de enfermedades crónicas como diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer.

Otro punto fuerte está en el cerebro. Investigaciones recientes asocian el consumo regular de aceite de oliva con menor deterioro cognitivo. En dietas como la mediterránea, este ingrediente ocupa un lugar central. Personas que lo consumen con frecuencia muestran mejor memoria y menor riesgo de Alzheimer.

El aceite de oliva extra virgen tiene numerosas propiedades. Foto: Archivo
El aceite de oliva extra virgen tiene numerosas propiedades. Foto: Archivo

Los aceites baratos, en cambio, suelen ser refinados. Pasan por procesos industriales con altas temperaturas. Eso elimina nutrientes y deja grasas menos favorables. Algunos contienen grasas trans o se degradan con facilidad al cocinar. Ese deterioro genera compuestos que no benefician al organismo.

Además, el aceite de oliva resiste mejor el calor moderado. Esto lo hace más seguro para cocinar en casa. No solo suma sabor, también aporta estabilidad. Es una elección que suma valor en cada comida.