Presenta:

Descubre la mejor receta de pollo a la parmesana para impresionar a todos

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar un delicioso pollo a la parmesana con nuestra receta favorita e imbatible.
Cómo preparar pollo a la parmesana: la comida perfecta para cualquier ocasión Foto: Shutterstock
Cómo preparar pollo a la parmesana: la comida perfecta para cualquier ocasión Foto: Shutterstock

El pollo a la parmesana, también conocido como chicken parmesan, es un plato icónico de la cocina italiana que ha conquistado paladares en todo el mundo. Su origen se encuentra en el sur de Italia, en regiones como Nápoles, aunque hoy en día es un favorito en muchos hogares, especialmente en la gastronomía estadounidense. Este delicioso platillo consiste en pechugas de pollo empanadas y fritas, cubiertas con una rica salsa de tomate y queso, tradicionalmente mozzarella y parmesano, que se gratinan en el horno hasta obtener una capa dorada y burbujeante.

Aunque se asocia con la cocina italiana, el pollo a la parmesana tal como lo conocemos hoy no es una receta tradicional de Italia. En realidad, es más común en la cocina italoamericana, especialmente en los Estados Unidos. Fuente: Shutterstock

Lo que hace al pollo a la parmesana tan especial es su combinación de texturas y sabores. La suavidad del pollo contrasta perfectamente con el crujiente empanado, mientras que la salsa de tomate agrega un toque de acidez y frescura, mientras que los quesos fundidos aportan un sabor suave y cremoso.Su elaboración es un deleite para los sentidos y es ideal para compartir en reuniones familiares o con amigos. Este plato es una muestra perfecta de cómo ingredientes básicos, cuando se combinan con cuidado y pasión, pueden transformarse en una experiencia gastronómica memorable. ¡Vamos a la receta!

El pollo a la parmesana es un plato clásico en los menús de los restaurantes italianos de Nueva York, donde se sirve a menudo con pasta y pan de ajo como acompañamiento. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

Para el pollo: 4 pechugas de pollo deshuesadas y sin piel, 1 taza de pan rallado (preferiblemente pan rallado panko para más crocancia), 1 taza de queso parmesano rallado, 2 huevos grandes, 1 taza de harina de trigo, 1 cucharadita de sal, 1/2 cucharadita de pimienta negra molida, 1 cucharadita de ajo en polvo, 1 cucharadita de cebolla en polvo, 1 cucharadita de orégano seco, Aceite de oliva para freír.


Para la salsa de tomate: 2 tazas de salsa de tomate (puede ser en conserva o hecha en casa), 1 diente de ajo picado finamente, 1 cucharadita de aceite de oliva, 1 cucharadita de azúcar (opcional, para equilibrar la acidez), 1/2 cucharadita de sal, 1/2 cucharadita de pimienta negra, 1/2 cucharadita de orégano seco, 1/2 cucharadita de albahaca seca, 1/4 cucharadita de hojuelas de chile rojo (opcional, si prefieres un toque picante).


Para el ensamblaje: 1 taza de queso mozzarella rallado (preferiblemente fresco), 1/2 taza de queso parmesano rallado, hojas frescas de albahaca (opcional, para decorar).

 

Procedimiento

Prepara el pollo

  1. Coloca las pechugas de pollo entre dos hojas de papel film o en una bolsa para congelar y aplánalas con un mazo de cocina hasta que tengan un grosor uniforme de aproximadamente 1-2 cm. Esto asegura que se cocinen de manera uniforme.
  2. En un plato hondo, coloca la harina de trigo mezclada con sal, pimienta, ajo en polvo, cebolla en polvo y orégano seco. En otro plato, bate los dos huevos con un tenedor. En un tercer plato, mezcla el pan rallado con el queso parmesano rallado.
  3. Pasa cada pechuga de pollo primero por la mezcla de harina, asegurándote de que quede bien cubierta. Luego, sumérgelas en el huevo batido y finalmente cúbrelas con la mezcla de pan rallado y queso parmesano, presionando ligeramente para que se adhiera bien.
  4. En una sartén grande, calienta aceite de oliva a fuego medio-alto. Necesitarás suficiente aceite para que las pechugas queden parcialmente sumergidas al freír.
  5. Coloca las pechugas empanadas en la sartén con cuidado y fríelas durante unos 4-5 minutos por cada lado, o hasta que estén doradas y crujientes. Una vez fritas, retíralas de la sartén y colócalas sobre un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Prepara la salsa de tomate

  1. En una sartén pequeña, agrega una cucharadita de aceite de oliva y caliéntalo a fuego medio. Agrega el ajo picado y sofríe por unos 30 segundos, hasta que esté fragante.
  2. Añade la salsa de tomate, azúcar (si decides usarlo), sal, pimienta, orégano, albahaca y hojuelas de chile (si deseas un toque picante). Cocina a fuego lento durante unos 10-15 minutos, removiendo ocasionalmente para evitar que se queme, hasta que la salsa espese y los sabores se integren bien.

Monta el pollo a la parmesana

  1. Precalienta tu horno a 180°C (350°F).
  2. Coloca las pechugas de pollo fritas en una bandeja para hornear. Cubre cada pechuga con una generosa cantidad de salsa de tomate y luego espolvorea con una mezcla de queso mozzarella rallado y queso parmesano rallado.
  3. Lleva la bandeja al horno y hornea durante 10-15 minutos, o hasta que el queso esté completamente derretido y burbujeante.
El pollo a la parmesana se ha convertido en un ícono de la comida reconfortante, especialmente en las cenas familiares de América, donde es un favorito por su sencillez y sabor. Fuente: Shutterstock

Una vez horneado, retira el pollo del horno y adorna con algunas hojas frescas de albahaca si lo deseas. Sirve el pollo a la parmesana con pasta, ensalada verde o pan de ajo.

Este pollo a la parmesana es el plato perfecto para una cena especial o un almuerzo familiar. Su combinación de pollo crujiente, salsa de tomate casera y queso derretido es realmente irresistible. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a [email protected] te contestaremos a la brevedad.