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Descubre el secreto de la fondue de queso perfecta: receta y tips

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar una deliciosa fondue de queso con nuestra receta favorita e imbatible.

La fondue de queso es uno de los platos más emblemáticos de la cocina suiza, originario de los Alpes suizos, y se ha convertido en una tradición en muchos países alrededor del mundo. Este delicioso platillo se caracteriza por su suavidad cremosa y su sabor intenso, que proviene de una mezcla de quesos curados, típicamente Gruyère y Emmental. La fondue es un símbolo de convivialidad, pues se sirve en una olla común, donde los comensales sumergen trozos de pan, verduras o frutas en el queso derretido, creando un ambiente de compartir y disfrute.

La fondue de queso es un plato tradicional suizo, especialmente popular en la región de los Alpes. Su nombre proviene del francés "fondre", que significa "derretir". Fuente: Shutterstock

El secreto de una fondue de queso perfecta radica en la selección de los ingredientes, el equilibrio entre el vino blanco y el queso, y la técnica de preparación que garantiza una textura suave y homogénea. A lo largo de los años, este platillo ha evolucionado, incorporando variaciones con diferentes tipos de queso, licores y acompañamientos. Sin embargo, la esencia sigue siendo la misma: un delicioso queso fundido, ideal para disfrutar en una noche especial o durante una reunión entre amigos y familiares. ¡Vamos a la receta!

Los quesos más comunes en la fondue suiza son el Gruyère y el Emmental, conocidos por su textura y sabor suaves, ideales para derretirse. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

200 g de queso Gruyère, rallado, 200 g de queso Emmental, rallado, 1 diente de ajo, pelado y partido por la mitad, 300 ml de vino blanco seco (preferiblemente suizo, como el Chasselas o un vino blanco seco de buena calidad), 1 cucharada de jugo de limón, 1 cucharadita de almidón de maíz (maicena), 2 cucharadas de kirsch (aguardiente de cereza), 1 pizca de nuez moscada rallada, 1 pizca de pimienta blanca, 1 cucharada de mantequilla (opcional, para mayor suavidad), pan francés o baguette, cortado en cubos (aproximadamente 1 barra), verduras cocidas o al vapor (brócoli, zanahorias, papas pequeñas, opcional), manzana o peras, en trozos (opcional, para acompañar), 1 cucharadita de mostaza de Dijon (opcional, para darle un toque de sabor), olla para fondue (preferiblemente de hierro fundido o cerámica), rechaud (soporte para fondue con vela o fuente de calor), tenedor largo para fondue o pinchos.

 

Procedimiento

  1. Comienza rallando los quesos Gruyère y Emmental. Si no tienes rallador, puedes pedir en la tienda que te lo rindan en tiras finas o en bloques y hacerlo tú mismo. Los quesos suizos son clave en esta receta, ya que aportan una textura suave y un sabor cremoso y delicioso.
  2. Toma la olla para fondue y frota el interior con las mitades del diente de ajo. Esto infundirá un sabor suave a ajo sin que sea demasiado dominante. Después, tira las mitades de ajo y coloca la olla sobre el fuego medio.
  3. Añade el vino blanco seco y el jugo de limón a la olla. Calienta suavemente hasta que esté a punto de hervir, pero sin que llegue a burbujear. A medida que el vino se calienta, añade lentamente el queso rallado, un puñado a la vez, removiendo constantemente con una cuchara de madera. Este paso es clave para evitar que el queso se agrupe o se queme.
  4. Mientras el queso se funde, disuelve la cucharadita de almidón de maíz en el kirsch, batiendo bien para que no queden grumos. Una vez que todo el queso se haya derretido y la mezcla esté suave y cremosa, agrega esta mezcla de kirsch y almidón a la olla. Remueve bien para que la fondue adquiera una textura espesa y suave. Si la fondue queda demasiado líquida, puedes añadir un poco más de almidón disuelto en un poco de vino.
  5. Añade una pizca de nuez moscada y pimienta blanca para darle sabor. Si deseas, puedes agregar una cucharadita de mostaza de Dijon para un toque de sabor extra. Deja que la mezcla se caliente sin hervir, removiendo con frecuencia para asegurar que no se formen burbujas. Si quieres que la fondue sea aún más suave, agrega una cucharada de mantequilla.
  6. Mientras la fondue está en la olla, corta el pan francés o la baguette en cubos pequeños, de aproximadamente 2-3 cm. Si prefieres un acompañamiento más saludable, puedes cocer algunas verduras como brócoli, zanahorias o papas pequeñas, o incluso preparar trozos de manzana o pera para un toque agridulce.
La fondue se sirve en una olla común y se comparte entre los comensales, quienes sumergen trozos de pan u otros acompañamientos en el queso fundido, promoviendo la interacción y el disfrute colectivo. Fuente: Shutterstock

Coloca la olla de fondue sobre el rechaud o fuente de calor para mantenerla caliente. Sirve la fondue con los cubos de pan, las verduras y las frutas, que los comensales podrán sumergir en el queso derretido con los tenedores largos para fondue.

Es importante utilizar vino blanco seco, ya que los vinos dulces pueden alterar el sabor del queso.

El kirsch (aguardiente de cereza) es tradicional en la fondue suiza, pero si no lo encuentras, puedes omitirlo o sustituirlo por otro licor suave. Asegúrate de remover constantemente para evitar que el queso se queme o se separe.

Saborea tu deliciosa fondue de queso suizo con amigos o familiares, sumergiendo los trozos de pan y acompañamientos en el queso derretido y cremoso. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.