Cultiva mandarinas en tu jardín y hasta en maceta
El otoño está llegando al hemisferio norte y es el momento en que comienzan a aparecer las sabrosas mandarinas. En tanto, en el hemisferio sur ya se empieza a disfrutar del olor de sus flores, muy similares a los azahares y con una fragancia encantadora. Todas estas experiencias se pueden vivir en casa y en tu propio jardín cultivando con tus manos un árbol de mandarinas. Incluso hasta puedes hacerlo en una maceta y sigues algunos consejos.
No tener suficiente tiempo o espacio ya no será excusa. Es que el árbol de mandarinas es muy fiel y fácil de cuidar. Además, al igual de que todo el resto de la familia de los citrus, sus hojas permanecerán verdes durante todo el año dando un toque de estilo y vida al lugar donde has decidido colocarlo.
Durante finales de invierno o comienzos de primavera es cuando este árbol podrá ser trasplantado. Aunque también puedes decidir empezar de cero haciendo germinar una semilla. Pero debes saber que se tardará al menos tres años en dar sus primeros frutos. Este procedimiento tampoco es complicado, solo se debe humedecer las semillas, envolverlas en una servilleta de papel, colocarlas dentro de una bolsa o táper y dejarlas en un lugar oscuro. Finalmente se hace la siembra en un sustrato rico de materia orgánica.
Si ya cuentas con un pequeño árbol de mandarinas entonces debes procurar conseguir una maceta lo suficientemente grande para que sus raíces puedan crecer saludables. Lo aconsejable es que sea de al menos 50 litros.
Los cítricos deben recibir varias horas de sol directo al día, esto es fundamental para que sus frutos se desarrollen. El calor no los afecta y, particularmente, los mandarinos suportan el frío mejor que los naranjos.
Es importante que el riego sea constante y se vaya modificando según la época. Si incorporas grandes cantidades de agua cuando hace calor y se la retiras por completo en invierno, es probable que luego los frutos sufran el rompimiento de sus cáscaras como si se hubiesen explotado.
El nitrógeno es el nutriente más importante, este puede ser otorgado con cenizas de madera que se disuelven en agua y son incorporadas a través del riego.