Cuando falta vitamina D así habla tu cuerpo: la señal que muchos ignoran
Cansancio, dolor y defensas bajas: el síntoma oculto que muchos pasan por alto. Lo que tu cuerpo intenta decirte cuando los niveles de vitamina D están bajos.
Vitmaina D.
ShutterstockNo es un detalle menor. La vitamina D cumple funciones esenciales en el organismo y su falta es más frecuente de lo que muchas personas creen. Aunque suele asociarse con los huesos, también participa en el funcionamiento muscular, el sistema inmunitario y el bienestar general. Cuando los niveles bajan, el cuerpo suele enviar señales que no siempre reciben atención.
Síntomas de la falta de vitamina D
Uno de los signos más comunes es el cansancio constante. Hay personas que duermen las horas necesarias y aun así sienten poca energía durante el día. También es frecuente la sensación de debilidad muscular o molestias físicas sin una causa evidente.
Otro síntoma relacionado es el dolor en huesos y articulaciones. La vitamina D ayuda al organismo a absorber calcio, por lo que niveles bajos afectan la salud ósea. En algunos casos, subir escaleras, caminar largas distancias o realizar actividades cotidianas resulta más difícil de lo habitual.
Las defensas también pueden verse afectadas. Quienes presentan déficit de vitamina D suelen experimentar infecciones respiratorias con mayor frecuencia. Resfriados repetidos o una recuperación más lenta tras algunas enfermedades son señales que los especialistas suelen tener en cuenta.
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Además, algunos estudios relacionan la falta de vitamina D con cambios en el estado de ánimo. Sensación de apatía, baja motivación o malestar emocional aparecen entre los síntomas observados en ciertas personas con niveles insuficientes. Por supuesto, estos signos también pueden estar vinculados con otros factores de salud.
Alimentos y más
Respecto a la alimentación, existen productos que ayudan a complementar los niveles de vitamina D. Entre ellos destacan los pescados grasos como el salmón, el atún y las sardinas. También aportan esta vitamina la yema de huevo, el hígado vacuno y algunos lácteos enriquecidos.
La única forma de confirmar un déficit es mediante un análisis de sangre solicitado por un profesional. Los síntomas sirven como orientación, pero no reemplazan una evaluación médica.



