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Cuáles son las partes del cuerpo más sensibles al dolor

El imaginario popular cree identificar fácilmente estas zonas del cuerpo humano, pero te sorprenderá saber dónde duele más,
Foto: Getty Images
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El cuerpo humano es la más formidable e inteligente de las máquinas que puedan existir. Su armonía, su simetría dispar, su evolución, ha maravillado a la ciencia desde sus comienzos. Sus secretos, sus vulnerabilidades, sus fortalezas, sus enigmas, siempre fueron motivo de debates acalorados e intensas exploraciones para dar con hallazgos y descubrimientos que permitan saltos de calidad de vida y bienestar para la especie. Y entre estas investigaciones siempre sobresalió la búsqueda de cómo mitigar el dolor y cuáles son las partes del cuerpo más expuestas. Algo que no todos saben, por eso te proponemos un viaje al interior de nuestro organismo.

Existen distintas partes que son extremadamente sensibles, y que nos implican un bajo umbral de dolor, por la propia composición y lugar en que se encuentran. Por eso las recomendaciones médicas pasan por conocer bien nuestro cuerpo para saber cómo evitarnos esos dolores que nos hacen ver las estrellas sobre un fondo negro. La característica común de este dolor es que se vuelve muy agudo y persistente, hasta que las zonas involucradas vuelvan a relajarse. Pero, ¿de qué zonas estamos hablando? 

Hay zonas del cuerpo que nos duelen más que otras al golpearnos

 

Qué partes del cuerpo nos exponen más al dolor

El hueso de la risa: un lugar común sostiene que de la risa no tiene nada, porque el mínimo roce en este lugar te hace saltar del dolor. El hueso de la risa es en realidad el nervio cubital o nervio principal del brazo. Va desde la columna hasta el cuello, antes de descender por la parte superior del brazo siguiendo un surco en el húmero, el hueso que va desde el hombro hasta el codo. Pasa por el cúbito, más allá del codo, y el radio hasta la muñeca.

La espinilla: es otra zona que te hará insultar a todo el mundo si la golpeás, por más que el impacto no sea tan fuerte. Se trata de la parte anterior de la canilla de la pierna. Un lugar que no tiene mucha grasa o musculación que proteja al hueso, De ahí que sea extremadamente sensible.

El arco del pie: aquí el dolor repentino se debe a que al darse una diferencia en las sensibilidades de las distintas partes del pie, la que menos trabaja es la más débil ante los golpes. Y precisamente esta parte débil es el arco del pie que permanece sin tocar el suelo y se rodea de mucha menos piel –y durezas– que sus compañeros de zona. Además de estar menos fortalecido y entrenado, también cuenta con un refuerzo mucho más fino y los nervios que tiene debajo están más cerca de la superficie.

El nervio cubital, en el codo, es una de las zonas más sensibles de dolor

La punta del dedo:según un estudio publicado en la revista 'Annals of Neurology', los extremos de los dedos son más sensibles que casi cualquier otra parte del cuerpo. Resulta que los dedos están llenos de terminaciones nerviosas que envían señales de dolor directamente al cerebro sin medir en exceso la gravedad de las mismas.

La rodilla: al igual que ocurre con el codo, la rodilla no tiene un grosos de piel importante que la recubra y proteja. La capa superior del hueso de la rótula, llamada capa de periostio, está plagada de nervios sensoriales, pero la interior no cuenta apenas con piel ni músculos