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Crece rápido y florece durante meses: la planta que renueva el jardín desde el 21 de septiembre

La lantana gana protagonismo en primavera por sus flores intensas y su resistencia, aunque necesita sol, buen drenaje y cuidados si hay chicos o mascotas cerca.


Con los primeros días templados, el jardín empieza a pedir una puesta a punto: más color, menos sectores vacíos y especies capaces de soportar el calor que vendrá. En ese escenario aparece una planta, que es un arbusto de crecimiento veloz que florece durante meses y no exige una rutina complicada.

Sus flores pequeñas se reúnen en ramilletes redondeados que pueden combinar amarillo, naranja, rosa, rojo, blanco y violeta. Algunas cambian de tonalidad a medida que envejecen, por lo que una misma planta llega a mostrar varios colores. Además del efecto ornamental, atrae mariposas y otros polinizadores. La Universidad de Minnesota la describe como una especie de mantenimiento relativamente bajo, apta para canteros y macetas.

Cuándo y dónde conviene plantar la lantana

El 21 de septiembre funciona como una referencia estacional, pero no como una fecha rígida. Antes de trasladarla al exterior, conviene comprobar que haya pasado el riesgo de heladas y que la tierra haya comenzado a calentarse. En las regiones argentinas con primaveras frías, esperar algunos días puede evitar daños en los brotes nuevos.

La lantana necesita un lugar abierto, con al menos seis horas de sol directo. Si recibe poca luz, crecerá con tallos más débiles y producirá menos flores. También requiere un suelo suelto y con buen drenaje. Para cultivarla en maceta, el recipiente debe contar con orificios amplios en la base, ya que el agua acumulada puede pudrir las raíces.

El riego y la poda que favorecen su floración

Durante las primeras semanas necesita humedad regular para desarrollar sus raíces, pero eso no significa mantener la tierra empapada. Lo más práctico es tocar el sustrato y volver a regar cuando la capa superficial comience a secarse. Una vez instalada, soporta períodos breves con poca agua y tolera mejor el calor. El exceso de riego, en cambio, reduce la cantidad de flores y favorece enfermedades.

Tampoco necesita grandes dosis de fertilizante: una aplicación moderada durante la etapa de crecimiento suele ser suficiente, porque demasiado nitrógeno estimula las hojas en perjuicio de los botones florales. Retirar los ramilletes secos y recortar las ramas desordenadas ayuda a conservar una forma compacta y estimula nuevos brotes.

Las precauciones que no deben pasarse por alto

Su resistencia tiene una contracara. La lantana puede crecer de manera agresiva cuando encuentra condiciones favorables, por lo que conviene controlar su expansión y evitar que alcance terrenos naturales o sectores donde resulte difícil contenerla. El Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de Plagas del Senasa registra a la Lantana camara como una especie presente en la Argentina y la ubica dentro de la categoría de malezas. Una poda regular, el retiro de frutos y el cultivo en macetas pueden ayudar a limitar su propagación.

También es aconsejable elegir con cuidado su ubicación cuando hay chicos o animales. Las hojas pueden provocar irritación en personas sensibles y los frutos que todavía no maduraron contienen sustancias tóxicas. La ASPCA señala que la especie resulta tóxica para perros, gatos y caballos si es ingerida. Por eso, debe permanecer fuera de su alcance y conviene usar guantes durante la poda. Con esas precauciones, buena exposición solar y un riego medido, la lantana puede sostener una floración intensa desde la primavera hasta la llegada de los primeros fríos.