Consejos para que te vuelvas una persona más independiente
La independencia personal es un logro, una construcción, no se hereda, se busca y sobretodo se pelea por conseguirla. Podemos concluir que ser independiente implica una actitud, fortalecer el amor propio y ser el verdadero protagonista de la vida de cada persona.
La dependencia muchas veces se esconde en nuestra zona de confort que, aunque suene paradójico, puede volverse una verdadera trampa que nos sume en una secuencia en la que otros toman las decisiones por nosotros, y no logramos apropiarnos de los verdaderos resortes que guían nuestro devenir. Así, por comodidad, la zona de confort perpetúa un estado o situación en la que nos vemos hablados por otros, guiados por otros, mandados por otros. ¿Eso es lo que queremos?
Tips para ganar en independencia
“Una persona vive en auténtica independencia, es independiente en sus relaciones cuando su centro de gravedad, su yo interno, no se desmorona cada vez que alguien significativo manifiesta una emoción negativa o positiva hacia ella”, explica la psicóloga Claudia Rossy. En este sentido, los especialistas plantean que solo a través de lograr el propio centro de gravedad se puede lograr relaciones (de amistad, de pareja, laborales, familiares…) sanas y satisfactorias, en las que exista el equilibrio perfecto de libertad y confianza.
Es importante aprender a estar solos: Necesitamos amor y cariño y necesitamos las relaciones sociales, pero también es importante disfrutar de nuestra soledad.
También es conveniente hacer un ejercicio de análisis de nuestras relaciones de amistad, familiares, de pareja, de trabajo. Para comprender si están desbalanceadas, si nos estamos ubicando por debajo de la otra persona, lo cual lleva a que naturalicemos un estado de dependencia.
Ser responsables nos define para todos los vínculos. Cuando somos responsables de nosotros mismos y de nuestra vida, tanto de nuestra felicidad como de nuestras emociones más difíciles, dejamos de ser víctimas o dependientes. Y esto nos permite tomar decisiones alineadas con nuestros sentimientos.
Solo siendo asertivos y aplicando decisión y límites a nosotros mismos lograremos tomar la rienda de nuestra vida. Podremos invertir tiempo en nuestra evolución y definir nuestra parcela de vida, esto es, nuestro pequeño confín en el que se nos permite actuar como si fuéramos reyes.