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Consejo de jardinería: cada cuánto conviene regar el potus en invierno

Con la llegada del invierno, el potus necesita cuidados especiales para evitar el exceso de humedad en sus raíces.


El potus sigue liderando el podio de las plantas de interior gracias a su porte colgante, su resistencia y lo fácil que resulta integrarlo en cualquier rincón del hogar. Sin embargo, con la llegada del invierno, sus necesidades biológicas cambian.

Cuándo regar el potus en invierno

Durante los meses fríos, esta especie entra en un estado de semi-reposo, lo que exige transformar por completo nuestra rutina de riego para evitar el enemigo número uno de sus raíces: el encharcamiento.

Al bajar las temperaturas, la planta ralentiza su metabolismo y el sustrato tarda muchísimo más tiempo en evaporar el agua. Por este motivo, mantener la misma frecuencia de riego que en verano es un error grave que puede resultar fatal para su salud.

No hay que pasarse con el riego del potus. Foto: Shutterstock

Los expertos en jardinería desaconsejan por completo regar los días fijos de la semana. En invierno, lo ideal es adoptar una rutina flexible basada en las condiciones reales del ambiente:

Antes de regar, introducir un dedo unos tres o cuatro centímetros en la tierra. Si se siente el tacto húmedo o frío, postergar el riego unos días más. Dependiendo de la calefacción y la luz de la casa, en invierno suele ser suficiente con regar cada 10 o 15 días.

Cuando las raíces del potus quedan sumergidas en un suelo saturado se quedan sin oxígeno y comienzan a pudrirse, lo que abre la puerta a hongos microscópicos. La planta suele enviar señales de auxilio muy claras antes de deteriorarse por completo.

Si las hojas inferiores comienzan a perder su color verde y se caen con facilidad, es el síntoma más común de asfixia radicular. A pesar de que la tierra está mojada, la planta luce "triste" y decaída porque las raíces dañadas ya no pueden transportar nutrientes.

Una tierra que huele a humedad estancada o a descomposición delata que hay exceso de agua y falta de aireación. Si la maceta sigue pesada o la superficie del suelo no se seca después de varios días, el sistema de drenaje está fallando.