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Cómo reproducir albahaca por esquejes: el método más rápido para duplicar tu planta en casa

La reproducción de albahaca por esquejes es un método rápido y efectivo, que permite duplicar la planta en días con solo agua y luz indirecta.


Multiplicar la albahaca es un proceso sencillo que se puede realizar mediante semillas o por esquejes. Esta última opción es la preferida por su rapidez, ya que permite obtener raíces visibles en cuestión de días utilizando únicamente un vaso con agua.

Para lograrlo con éxito y mantener la planta fuerte, conviene seguir una serie de pasos y cuidados fundamentales.

Albahaca por esqueje

Para obtener una nueva planta, el proceso comienza con la selección del tallo adecuado. Se recomienda seleccionar una rama de entre 10 y 15 centímetros y realizar un corte justo por debajo de un nudo (la zona donde nacen las hojas), área en la que se concentra la mayor cantidad de hormonas de enraizamiento.

Luego, retirar las hojas inferiores y dejar solo dos o tres en la parte superior para que la planta continúe haciendo fotosíntesis mientras genera raíces.

El paso siguiente es sumergir la base en un recipiente con agua a temperatura ambiente ubicado en un sitio con abundante luz indirecta. Es vital renovar el agua cada dos o tres días para prevenir la proliferación de bacterias.

La albahaca brinda frescura a los platos.

Siguiendo esta técnica, los primeros brotes radiculares suelen aparecer entre el séptimo y el décimo día. Hacia la segunda o tercera semana, cuando alcancen entre 2,5 y 5 centímetros, la planta estará lista para ser trasplantada.

Organismos especializados como la Real Sociedad de Horticultura del Reino Unido (RHS) y la UNAM respaldan este método por su alta efectividad, recomendando pasar el brote a una maceta con tierra nutritiva y buen drenaje.

El cambio del medio líquido al sustrato sólido es la etapa más sensible de la reproducción. Para garantizar la adaptación de la albahaca, se aconseja utilizar una mezcla en partes iguales de compost y tierra para asegurar aportes nutricionales y una correcta filtración de agua. También mantener la tierra húmeda durante los primeros días sin generar encharcamientos que pudran las raíces jóvenes.

Por último, brindarle luz directa o muy brillante y resguardarla de las corrientes frías, ya que es una especie muy sensible a las bajas temperaturas.