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Cómo podar rosales: cuándo hacerlo y qué ramas hay que cortar

Los rosales requieren cuidados específicos y la poda es uno de ellos. Realizarla a fines del invierno o principios de primavera asegura su crecimiento.


Con la llegada de los días templados, la jardinería comienza a ocupar un lugar fundamental en la rutina, donde preparamos las plantas para la llegada de la primavera. Entre estos cuidados se encuentra la poda de algunas especies y, entre ellas, los rosales.

Cuándo podar los rosales

Aunque la poda siempre depende del tipo de rosal y del clima, los jardineros recomiendan hacerlo a fines del invierno o comienzos de la primavera, cuando las heladas más intensas ya pasaron y el rosal sale de su etapa de reposo.

También se pueden realizar podas de mantenimiento durante el resto del año para retirar flores marchitas, ramas secas o aquellas partes de la planta que estén dañadas.

Es importante preparar las herramientas antes de realizar la poda. Foto: Shutterstock

Qué ramas hay que cortar

Antes de comenzar, es importante observar el rosal y detectar cuáles son las ramas que conviene retirar. En primer lugar, se deben eliminar las ramas secas, enfermas o dañadas, ya que pueden debilitar la planta y favorecer la aparición de enfermedades.

También es recomendable quitar las ramas que crecen hacia el interior de la planta o que se cruzan con otras. Al despejar el centro del rosal, se favorece la circulación de aire y la llegada de luz. Además, conviene prestar atención a:

  • Ramas débiles o muy finas: pueden quitarse para que la planta concentre su energía en los tallos más fuertes.
  • Flores marchitas: retirarlas permite mantener el rosal limpio y favorecer la aparición de nuevos brotes.

Cómo podar los rosales correctamente

El primer paso es desinfectar las tijeras de podar para evitar transmitir enfermedades entre las distintas plantas. También es importante que la herramienta esté bien afilada para conseguir cortes limpios. Luego, hay que identificar las ramas que vamos a retirar y realizar los cortes de forma limpia y ligeramente inclinada. De esta manera, el rosal podrá recuperarse y crecer con más fuerza.