Cómo limpiar de forma fácil la máquina para pastas
Si eres un amante de las pastas, seguramente tendrás en tu casa este fabuloso invento italiano. Las máquinas para pastas, para algunas familias, forman parte de una suerte de herencia que pasa de generación a generación y les suman un sabor especial a las preparaciones. A pesar de ser elementos muy prácticos, limpiar su superficie puede llegar a ser complicado.
Algunos historiadores aseguran que fue Leonardo Da Vinci el creador del primer artefacto, a base de rodillos, que servía para sobar, estirar y cortar masa para la fabricación de pasta casera.
Con el tiempo la idea evolucionó. Mientras que, en Europa, Italia ganó terreno en la producción y comercialización de este tipo de aparatos; un inmigrante italiano se volvió precursor en América Latina y, en 1950, fundó una fábrica en la que se comenzaron a fabricar este tipo de máquinas, pero con un modelo completamente diferente.
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Este utensilio había quedado un poco en desuso y solo se lo veía como “cosas de abuelas”, pero la tendencia hacia el consumo de comidas menos industrializada y el advenimiento de la pandemia, hizo que muchos la desempolvaran y decidieran animarse ponerla en marcha.
La tecnología también se ha encargado de aggionar este instrumento y ahora pueden conseguirse eléctricas o como complementos de otros electrodomésticos (batidoras o procesadoras).
Lo complicado ocurre cuando llega el momento de limpiarlas porque los espacios entre el mecanismo son estrechos y la utilización de agua definitivamente no es una opción.
Usar agua y jabón como haríamos normalmente con cualquier elemento de cocina complicará mucho más las cosas y hasta pueden estropearla. Es que, su material principal es el metal y su formato nos impide hacer un secado correcto, por lo tanto, terminará generando óxido y afectando los engranajes.
Sin embargo, hay algunos consejos que puedes tener en cuenta. Antes de usarla, has una masa desechable solo con agua y harina que no sea demasiado blanda. Pásala por cada una de las partes de la máquina para que la suciedad vieja se pegue a ella.
Después de hacer tu pasta preferida, lo mejor es usar un cepillo de cerdas suaves para quitar el sobrante de harina. Frota con fuerza toda la superficie, moviendo los rodillos y cambiando la perilla de cierre para asegurarte que quede limpia.
También se puede tomar una toalla y colocarle unas gotas de detergente o jabón de vajilla para terminar de limpiar. Esto no debe enjuagarse, solo se secará perfectamente con una toalla de papel.