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Cómo introducir un segundo gato en el hogar: tres pasos esenciales para que se lleven bien

Lograr la armonía entre tu gato actual y uno nuevo requiere paciencia. Aquí te explicamos los tres pasos fundamentales para una convivencia exitosa.


Una nueva convivencia es tan importante para vos como para tu gato. Por eso, existen diferentes pasos que tenemos que llevar adelante para hacerle este proceso mucho más fácil y no causarle un estrés innecesario en el hogar.

Aunque desearíamos que fuera tan simple como abrir el canil y dejar que se huelan, en estas mascotas el camino suele ser más lento. Los expertos no recomiendan forzar el encuentro si se busca una adaptación verdaderamente exitosa.

El aislamiento inicial (intercambio de olores)

El primer paso es destinar una habitación exclusiva para el gato recién llegado, equipada con su propia comida, agua, piedras sanitarias y juguetes. Durante los primeros días, los felinos no deben verse cara a cara.

El truco en esta etapa es el intercambio de aromas: podés frotar una manta o una toalla limpia en las mejillas de un gato y dejársela al otro, y viceversa. De esta manera, empezarán a familiarizarse con la presencia del otro a través del olfato, que es su sentido más desarrollado, sin sentirse amenazados.

Así marcan territorio los gatos en las casas Foto: Freepick

Respetar los tiempos de adaptación de cada felino es el factor fundamental para lograr una convivencia exitosa. Foto: Archivo

Contacto visual a través de barreras

Una vez que ambos se muestran relajados con el olor del otro (lo que suele llevar entre tres y cinco días), es momento de habilitar el contacto visual, pero siempre manteniendo una separación física. Se puede abrir un sutil espacio en la puerta utilizando una red donde puedan mirarse u olerse.

El encuentro definitivo y supervisado

Una vez superadas con éxito las fases anteriores, se puede habilitar el contacto cara a cara en un espacio común. La regla de oro en este punto es que los primeros encuentros sean breves, controlados y respetando siempre el ritmo de cada gato. Si surge algún bufido o señal de agresividad, no te frustres: interrumpí la sesión con calma y volvé al paso anterior. Recordá que cada proceso de adaptación es único y la paciencia es tu mejor aliada para lograr una amistad duradera.