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Cómo ayudar a tu perro en días extremos: dónde mojarlo para evitar un golpe de calor

En días de altas temperaturas, saber qué partes del perro mojar es clave para prevenir un golpe de calor y ayudarlo a regular su temperatura corporal.

Mascotas en verano: los perros pueden sufrir golpes de calor. Foto: Shutterstock

Mascotas en verano: los perros pueden sufrir golpes de calor. Foto: Shutterstock

Con la llegada de las altas temperaturas, los perros también pueden sufrir golpes de calor, una condición peligrosa que puede poner en riesgo su salud. A diferencia de las personas, estas mascotas no regulan la temperatura corporal mediante el sudor, por lo que es clave saber qué partes mojar para ayudarlos a refrescarse de forma segura.

Las zonas clave para refrescar a tu perro

Si tu perro está agitado, jadea en exceso o parece decaído por el calor, mojar estas zonas puede ayudar a bajar su temperatura corporal:

  • Patas: especialmente las almohadillas. Al mojarlas con agua fresca, se favorece la disipación del calor.
  • Panza: es una de las zonas con menos pelo y mayor irrigación sanguínea, ideal para refrescar rápidamente.
  • Axilas e ingles: áreas sensibles donde el agua ayuda a enfriar la sangre que circula por el cuerpo.
  • Cuello y nuca: mojar esta zona contribuye a regular la temperatura general.

Siempre usá agua fresca, no helada, ya que el frío extremo puede provocar un shock térmico.

Qué no hacer para evitar un golpe de calor

Hay prácticas que pueden ser contraproducentes:

  • No mojarle la cabeza directamente, especialmente si está muy agitado.
  • Evitar baños completos con agua fría en situaciones de emergencia.
  • No obligarlo a beber agua si está descompuesto.
  • No dejarlo en espacios cerrados o sin ventilación.
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Qué no hacer: evitar mojar la cabeza o dar baños completos con agua fría. Foto: Shutterstock

Qué no hacer: evitar mojar la cabeza o dar baños completos con agua fría. Foto: Shutterstock

Señales de alerta

Algunos síntomas de golpe de calor en perros incluyen jadeo intenso, encías muy rojas, debilidad, vómitos, diarrea o desorientación. Ante cualquiera de estos signos, además de refrescarlo, es fundamental consultar de inmediato con un veterinario.

Prevención, la mejor aliada

Durante el verano, asegurate de que tu perro tenga siempre agua fresca, sombra y lugares ventilados. Evitá los paseos en horarios de mucho calor y nunca lo dejes dentro del auto, aunque sea por pocos minutos.