Cómo actuaba Yiya Murano y cuándo llega a las pantallas
La vecina de la que nadie sospechó y el secreto mortal detrás de sus reuniones. Yiya Murano sacudió a Buenos Aires y llega a las pantallas.
Una mente criminal.
La historia de Yiya Murano impacta, sorprende y persiste en la memoria. Su llegada a las pantallas genera expectativa y más por los que se interesan por los relatos criminales y el modo en que engañó a quienes la rodeaban sin levantar sospechas durante largos periodos de tiempo. Aterriza en Flow el 13 de noviembre
Yiya Murano: una mente criminal
La miniserie anunciada por la plataforma Flow revive los hechos que marcaron la vida de Yiya Murano, interpretada por actrices con trayectoria como Julieta Zylberberg y Cristina Banegas. El proyecto retoma detalles del caso que conmocionó al país, explorando la personalidad de una mujer capaz de ganarse la confianza de su entorno cercano. La trama va entre reuniones sociales, charlas y tazas de té que ocultaban un desenlace oscuro.
Yiya, nacida en 1930 en Buenos Aires, construyó una imagen amigable ante vecinos y amistades. Sus encuentros en el barrio de Monserrat parecían simples momentos entre conocidas. Sin embargo, detrás de esa fachada existía una presión económica marcada por deudas y apuestas. Según las investigaciones, estas tensiones la llevaron a idear un método letal para obtener dinero sin enfrentar directamente sus compromisos. Su trato cercano servía como escudo y como puente hacia sus víctimas.
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Sus amigas
El caso tomó trascendencia nacional cuando tres amigas cercanas fueron halladas sin vida en circunstancias similares. Los análisis revelaron la presencia de cianuro en bebidas que compartían con Yiya Murano. De una situación que al principio se interpretó como coincidencia, surgió una investigación más amplia que dejó en evidencia una estrategia calculada. El proceso judicial mostró a una mujer serena frente a las acusaciones, lo que generó una mezcla de repudio y fascinación en la opinión pública.
Su figura no solo quedó registrada en archivos policiales, también en conversaciones populares, obras teatrales y ahora producciones audiovisuales. El atractivo del caso reside en la cercanía: no se trataba de una criminal distante ni ajena a la vida cotidiana, sino de alguien que tejía vínculos antes de llevar a cabo sus acciones.