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Cinco plantas de interior que sobreviven con poca luz y quedan perfectas en el living

Hay plantas de interior que se adaptan muy bien a ambientes con poca luz, requieren pocos cuidados y además ayudan a renovar el aire del hogar.

La Zamioculcas zamiifolia también recibe el nombre de planta de la fortuna.

La Zamioculcas zamiifolia también recibe el nombre de planta de la fortuna.

Foto: SHUTTERSTOCK

No todos los livings tienen ventanales enormes ni reciben sol durante buena parte del día. Sin embargo, eso no significa resignar verde puertas adentro. De hecho, algunas plantas de interior parecen hechas a medida para esos espacios donde la luz natural entra con suavidad o apenas se filtra.

Son resistentes, decorativas en el living y, en muchos casos, se vuelven grandes aliadas para quienes quieren sumar naturaleza al hogar sin entrar en rutinas de cuidado demasiado exigentes. Entre las más buscadas aparecen cinco variedades que se destacan por una combinación muy valorada: toleran la poca luz, se adaptan bien a la vida en interiores y aportan frescura al ambiente.

Las que mejor se llevan con los rincones menos iluminados

Dentro de ese grupo, una de las más elegidas es la aglaonema. Tiene hojas vistosas, con tonos y dibujos que la vuelven muy decorativa, incluso cuando está sola en una maceta simple. Su mayor ventaja es que se banca bastante bien condiciones adversas: no exige demasiada atención, tolera ambientes interiores y mantiene un aspecto atractivo aun cuando no recibe demasiada luz. Por eso suele funcionar muy bien en livings, dormitorios o rincones donde otras especies más delicadas no prosperan.

aglaonema

Otra clásica en esta categoría es la aspidistra, conocida por muchos como la “planta de hierro”. El apodo no es casual. Es una de las más resistentes para interiores, soporta poca luz, se adapta a cierto descuido con el riego y tiene una durabilidad que la vuelve ideal para quienes recién empiezan a sumar plantas a la casa. En espacios poco ventilados o más sombríos, donde otras especies tienden a deteriorarse rápido, la aspidistra suele mantenerse firme y estable. Ahí radica buena parte de su encanto.

Las que además suman volumen y elegancia

Si la idea es llenar un ambiente de verde, el helecho sigue siendo una de las opciones más efectivas. Tiene esa presencia frondosa que enseguida cambia el clima de una habitación y le da un aire más fresco. Se adapta bien a la luz indirecta y suele llevarse mejor con lugares húmedos, por eso muchas veces se luce en baños, aunque también puede quedar muy bien en una repisa alta del living o incluso colgado. Además de su valor ornamental, ayuda a dar sensación de frescura y movimiento visual, algo que pocas plantas logran con tanta naturalidad.

En una línea distinta aparece el lirio de la paz, una planta que combina sobriedad con un plus estético muy buscado: sus flores blancas. Es una de esas especies que elevan el aspecto de un ambiente sin necesidad de demasiado esfuerzo. Tolera interiores con poca luz y se asocia con la capacidad de ayudar a filtrar el aire, motivo por el que suele ser una de las preferidas para livings y dormitorios. Su presencia es más refinada, más serena, y encaja especialmente bien en espacios donde se busca una decoración limpia, luminosa y elegante.

La favorita de quienes no quieren complicarse

La quinta en esta lista es la zamioculca, también conocida como planta ZZ. En los últimos años ganó muchísimo terreno por una razón muy simple: se adapta casi sin protestar. Puede pasar bastante tiempo con poca luz, no necesita riegos constantes y conserva un aspecto firme y prolijo incluso cuando no recibe demasiada atención. Sus hojas brillantes, gruesas y de verde intenso hacen que se vea siempre bien. Por eso suele aparecer en oficinas, pasillos, estudios o livings donde se quiere sumar una planta atractiva sin convertirla en una obligación diaria.

Más allá de cuál se elija, hay algunos cuidados básicos que ayudan a que estas especies duren más tiempo. Aunque soporten la falta de luz, conviene ubicarlas en sectores con iluminación indirecta antes que en oscuridad total. También es importante evitar el exceso de agua, uno de los errores más comunes en plantas de interior.

A eso se suma un gesto simple pero útil: limpiar sus hojas de vez en cuando, ya que eso favorece su respiración y mejora su aspecto. Otro punto clave es no moverlas todo el tiempo de lugar. Cuando una planta se adapta a un rincón, suele agradecer la estabilidad. En definitiva, para darle vida a un living no hace falta un jardín interior ni conocimientos avanzados: a veces alcanza con elegir bien la especie indicada.