Cinco destinos imperdibles de Mendoza para disfrutar en familia todo el año
Mendoza reúne propuestas al aire libre y escenarios imponentes que la convierten en una opción ideal para viajes con niños y adultos.
Potrerillos es uno de los destinos que no puede faltar en una visita a Mendoza.
Alf Ponce Mercado / MDZHablar de Mendoza es pensar en montañas infinitas, aire puro y postales que parecen sacadas de una película. La provincia se consolidó como uno de los destinos más elegidos del país para escapadas familiares. Su combinación de naturaleza, infraestructura y actividades al aire libre la vuelve atractiva en cualquier estación.
Ya sea en verano o invierno, siempre hay algo para hacer. Planificar un viaje con chicos implica priorizar seguridad y comodidad, pero también sumar experiencias memorables. Mendoza ofrece ese equilibrio. Desde parques urbanos hasta escenarios de alta montaña, el menú es amplio. A continuación, cinco paradas que merecen un lugar destacado en cualquier itinerario.
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Parque y ciudad: verde en pleno corazón mendocino
A pocos minutos del centro se encuentra el Parque General San Martín, uno de los espacios verdes más grandes y emblemáticos del oeste argentino. Es ideal para comenzar el recorrido sin alejarse demasiado. Sus avenidas internas permiten caminar o andar en bicicleta con tranquilidad.
El parque cuenta con áreas de juegos, sectores arbolados para picnic y un lago artificial que suele convertirse en el punto favorito de los más pequeños. También alberga un rosedal histórico y zonas de descanso bien cuidadas. Es un plan perfecto para pasar la tarde antes de lanzarse a explorar la cordillera.
Agua turquesa y montaña en Potrerillos
A una hora de la capital provincial aparece el Dique Potrerillos. El embalse, rodeado por la precordillera, regala una de las imágenes más impactantes de la región. Sus aguas de tono azul intenso contrastan con el paisaje árido.
El lugar combina tranquilidad y aventura. Se puede optar por un paseo relajado en kayak o velero, o animarse a propuestas más dinámicas como canopy. Los prestadores turísticos trabajan con protocolos de seguridad, lo que permite que niños y adultos participen con confianza. Es una jornada ideal para quienes buscan movimiento y naturaleza en un mismo escenario.
A los pies del gigante americano
Visitar el Parque Provincial Aconcagua es una experiencia que deja huella. Allí se encuentra el cerro más alto del continente, un verdadero ícono del montañismo mundial. Pero no hace falta ser experto para disfrutarlo.
El sendero Laguna de Horcones, de baja dificultad, permite acercarse a la base en una caminata accesible para toda la familia. El recorrido está señalizado y ofrece miradores naturales para contemplar la inmensidad del paisaje. Es una oportunidad única para que los chicos tomen dimensión de la montaña y se conecten con el entorno.
Viñedos y tradición adaptados a todos
Las bodegas mendocinas dejaron de ser un plan exclusivo para adultos. Muchas fincas rediseñaron sus visitas para integrar a los más pequeños con propuestas lúdicas. Mientras los mayores conocen el proceso de elaboración del vino y disfrutan de la gastronomía local, los niños participan en degustaciones de jugos, juegos y actividades didácticas.
Algunas bodegas suman paseos a caballo entre viñedos y almuerzos al aire libre en amplios jardines. La experiencia combina cultura, paisaje y sabores. Es una forma distinta de acercarse a la identidad mendocina sin dejar de lado el disfrute familiar.
Como complemento ideal aparece Uspallata, un valle de montaña con ritmo sereno. Desde allí se organizan excursiones cortas hacia atractivos históricos y naturales. Sus plazas y alojamientos amplios permiten descansar después de cada salida.
Mendoza demuestra que es posible unir aventura y comodidad en un mismo viaje. Con propuestas variadas y escenarios inolvidables, la provincia invita a vivir días intensos en familia, rodeados de paisajes que quedan grabados para siempre.



