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Buganvilia: la planta trepadora que prospera a pleno sol durante el verano

Originaria de Sudamérica, la buganvilia prospera con sol intenso, tolera períodos secos y puede florecer varias veces durante la temporada cálida.


Cuando el verano lleva el termómetro al límite, muchas plantas comienzan a mostrar hojas quemadas, flores caídas y señales de deshidratación. La buganvilia, en cambio, encuentra en la luz intensa una aliada y puede mantener su despliegue de color si cuenta con un suelo adecuado y un riego equilibrado.

Originaria de Sudamérica, esta planta trepadora se extendió por regiones cálidas de todo el mundo y hoy forma parte del paisaje de patios, terrazas y fachadas. Aunque suelen confundirse con flores, sus tonalidades fucsias, moradas, rosadas, naranjas o blancas corresponden a brácteas: hojas modificadas que rodean pequeñas flores claras.

Por qué la buganvilia resiste el calor y el sol

Su desarrollo es más vigoroso en espacios luminosos y con varias horas diarias de exposición solar. En esas condiciones, la planta puede producir una floración abundante y adquirir un crecimiento considerable. Algunas variedades alcanzan entre cuatro y ocho metros, por lo que necesitan una pared, pérgola, reja o estructura que sirva como soporte.

El Jardín Botánico de Misuri clasifica a la buganvilia como una especie tolerante a la sequía y adecuada para posiciones a pleno sol. Sin embargo, su resistencia no significa que pueda permanecer indefinidamente sin agua. Los ejemplares jóvenes y aquellos cultivados en macetas requieren más atención porque el sustrato pierde humedad con mayor rapidez.

Este abono casero es oro puro para reproducir las buganvillas del jardín.

Cómo regarla para evitar que las raíces se dañen

La frecuencia de riego debe adaptarse al clima, al tamaño del recipiente y al estado de la planta. La mejor referencia es comprobar la humedad de la tierra antes de volver a agregar agua. Si la capa superficial continúa mojada, conviene esperar. El encharcamiento sostenido puede afectar las raíces y debilitar el ejemplar, incluso durante los meses de mayor temperatura.

Un suelo suelto y con buen drenaje permite que el agua sobrante salga con rapidez. En macetas, los orificios inferiores deben permanecer libres y el recipiente no tendría que quedar apoyado sobre un plato lleno de agua. En jardines, es preferible evitar sectores donde se formen charcos después de una lluvia intensa. Una buganvilia ya establecida puede tolerar períodos secos mejor que el exceso permanente de humedad.

La nutrición también influye en la aparición de color. Un exceso de fertilizantes ricos en nitrógeno puede favorecer el crecimiento de hojas y tallos sin generar la cantidad esperada de brácteas. Durante la etapa de floración pueden utilizarse productos equilibrados o con mayor proporción de potasio, siempre según las instrucciones del fabricante. Agregar más fertilizante del recomendado no acelera el proceso y puede dañar las raíces.

El frío, el punto débil de esta planta

A pesar de su buen comportamiento frente al calor, la buganvilia es sensible a las bajas temperaturas y no tolera las heladas intensas. La Royal Horticultural Society recomienda mantenerla protegida del frío y ubicar los ejemplares en maceta dentro de un ambiente luminoso durante el invierno cuando el clima resulta desfavorable.

En las regiones templadas y cálidas de Argentina puede permanecer en el exterior durante buena parte del año. En áreas con inviernos rigurosos, en cambio, una maceta permite trasladarla a un espacio resguardado. La caída de hojas durante la temporada fría no siempre significa que la planta murió: puede responder al descenso térmico y a su período de menor actividad.

La poda se realiza para controlar su tamaño, retirar ramas dañadas y orientar el crecimiento. Como posee espinas, conviene trabajar con guantes y mantenerla alejada de sectores de circulación frecuente. Con suficiente sol, drenaje correcto y protección frente a las heladas, la buganvilia puede transformar un muro o balcón y conservar su color durante gran parte de la temporada cálida.