Cuándo hay que preocuparse si un perro come pasto
El perro puede comer pasto por distintos motivos y no siempre significa que esté enfermo: cuándo es normal y cuándo preocuparse.
Cuándo hay que preocuparse un perro come pasto. Foto: SHUTTERSTOCK
Que un perro coma pasto durante un paseo puede llamar la atención de sus dueños. Durante mucho tiempo se creyó que lo hacía para provocarse el vómito cuando se sentía mal. Sin embargo, los veterinarios señalan que este comportamiento puede tener diferentes causas y que, en muchos casos, es normal.
El consumo ocasional de pasto no significa necesariamente que el animal esté enfermo o tenga una deficiencia nutricional. De hecho, la mayoría de los perros que comen pasto no presentan signos de enfermedad antes de hacerlo. Tampoco vomitan después de consumirlo.
Una de las posibles razones está relacionada con la fibra. Los perros necesitan este componente en su alimentación y el pasto puede aportar material vegetal que favorezca el funcionamiento del aparato digestivo y el tránsito intestinal. También puede tratarse de una cuestión de gusto, textura o simplemente de exploración.
El aburrimiento y la falta de estimulación son otras posibles explicaciones. Algunos perros que pasan mucho tiempo solos al aire libre pueden comenzar a mordisquear el pasto como una forma de entretenerse. Por eso, no existe una única causa que explique esta conducta.
La idea de que los perros comen pasto para vomitar tampoco está respaldada por la evidencia disponible. Según el veterinario Jerry Klein, menos del 25% de los perros estudiados vomitaron después de comerlo. Además, solo alrededor del 10% mostraron signos de enfermedad antes de hacerlo.
Si el perro consume pequeñas cantidades de pasto de manera ocasional, mantiene su comportamiento habitual y no presenta otros síntomas, en principio no suele ser motivo de preocupación. De todos modos, es importante observar la cantidad que ingiere y si la conducta aparece de manera insistente.
Cuándo preocuparse si tu perro come pasto
La situación requiere mayor atención cuando el consumo es excesivo o aparece junto con vómitos frecuentes, diarrea, falta de apetito, decaimiento, dolor abdominal o cambios importantes de comportamiento. Además, el pasto tratado con herbicidas o pesticidas puede representar un riesgo. En lugares frecuentados por otros animales también puede existir contaminación con parásitos presentes en las heces.


