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Así vive Germán Martitegui lejos de la TV en una casa rústica

La vida sin enchufes que eligió Germán Martitegui en el Delta. Su refugio sin luz y ecológico lejos de la TV.


Lejos de estudios de TV y restaurantes de alta cocina, Germán Martitegui eligió vivir parte de su tiempo en una casa sin electrodomésticos y con muebles sencillos. El jurado de MasterChef encontró en una isla del Delta un refugio simple, hecho con materiales naturales y pensado para frenar el ritmo diario y volver a lo básico.

Una casa austera en el Delta

La casa está ubicada en una isla del Delta del Paraná y solo se llega en lancha. Ese dato ya marca una diferencia fuerte. No hay accesos rápidos ni visitas improvisadas. Cada llegada requiere organización, tiempo y calma, tres cosas que escasean en la vida urbana y sobran en este entorno.

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La construcción se hizo con madera, fibras naturales y materiales del lugar. No hay cemento a la vista ni estructuras invasivas. La vivienda se integra al paisaje sin romperlo. No es una mansión ni un proyecto turístico. Es un espacio privado, pensado para el descanso y la desconexión real.

En la casa no hay electricidad ni agua corriente. La rutina se ordena según la luz del día. El sol marca horarios, comidas y descanso. Cuando cae la noche, el silencio del Delta toma el control. No hay pantallas, notificaciones ni electrodomésticos encendidos.

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El diseño prioriza la ventilación cruzada. Las aberturas están ubicadas para favorecer la circulación natural del aire. Ese detalle evita el uso de ventiladores o equipos de frío. El clima del Delta hace el resto y acompaña una vida más lenta.

Por dentro, la estética es austera. Muebles simples, pocos objetos y tonos neutros. Nada sobra. Cada elemento tiene una función clara. No hay decoración pensada para fotos ni gestos de lujo. Todo responde a una lógica práctica y directa.

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La cocina, pese a tratarse de un chef famoso, sorprende. No hay hornos sofisticados ni equipos profesionales. Solo lo necesario para cocinar con fuego, utensilios básicos y productos frescos. La experiencia apunta al acto simple de preparar comida sin artificios.