Así se construyó la IA con la que se improvisa música en vivo
Gabriel Rubinstein y Erks presentaron una experiencia que combina improvisación musical con inteligencia artificial y proyecciones en un domo de 360 grados en vivo.
Ilustración generada con IA sobre la improvisación musical y las proyecciones inmersivas.
La música que escucha el público también da forma a las imágenes que lo rodean. Ese vínculo entre interpretación y proyección es parte de Rubi Sessions, el proyecto que reunió a Gabriel Rubinstein con Erks para llevar la improvisación con inteligencia artificial a un domo del Parque de la Innovación.
El exviceministro de Economía, vinculado con la música desde los años sesenta, presentó la propuesta el sábado 5 de septiembre. La experiencia combina su interpretación con un instrumento digital desarrollado por la empresa de realidad extendida. Según la información difundida por sus responsables, el sistema genera música en el momento y transforma las distintas capas sonoras en imágenes. La presentación inauguró un ciclo de encuentros previsto hasta diciembre dentro de la programación del parque. Allí, el proyecto propone un cruce entre la trayectoria musical de Rubinstein y un desarrollo tecnológico concebido para participar de una actuación en vivo.
Cómo responde la inteligencia artificial al músico
El trabajo de Erks se concentró en construir un sistema capaz de intervenir durante la interpretación. Sus fundadores, Camila Rivero y Santiago Braña, explicaron que el modelo escucha lo que toca el músico y genera una respuesta. Ese intercambio es la base del instrumento: cada intervención sonora se produce mientras transcurre la presentación. La descripción del proyecto pone el acento en esa capacidad de generar música, nota por nota, a partir de lo que ocurre sobre el escenario. El desarrollo busca así incorporar a la inteligencia artificial a la dinámica de la improvisación, con una participación que depende de la ejecución del músico.
Esa forma de funcionamiento también determina la preparación del encuentro. De acuerdo con el material difundido, la propuesta no parte de una lista de canciones ni de ensayos en el sentido tradicional. La secuencia musical se construye durante la actuación, a través de la relación entre Rubinstein y el sistema. El trabajo previo estuvo centrado en desarrollar el instrumento que hace posible ese intercambio. Braña participó, además, de las explicaciones sobre el funcionamiento del software al músico. La colaboración reúne dos tareas dentro del mismo proyecto: la interpretación musical y la construcción de una herramienta capaz de responder mientras esa interpretación sucede.
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Las imágenes nacen del mismo sonido que escucha el público
La experiencia se extiende a la superficie del domo, donde se proyectan visuales de 360 grados. Según explicaron Rivero y Braña, esas imágenes se generan a partir del sonido que se produce durante la actuación. No hay un video elaborado de antemano que acompañe la música: la proyección se construye en ese momento y comparte su origen con lo que escucha el público.
El vínculo entre ambos componentes permite que la improvisación tenga una expresión visual simultánea. Así, el desarrollo de Erks abarca tanto la respuesta musical de la inteligencia artificial como las imágenes que rodean a los asistentes dentro del espacio.
Un ciclo de encuentros previsto hasta diciembre
La función del 5 de septiembre fue presentada como el comienzo de una serie que Rubinstein y Erks desarrollan en el Parque de la Innovación. El calendario anunciado contempla encuentros hasta diciembre, aunque el material compartido no precisa las fechas de las siguientes presentaciones. El ciclo se integra a una programación que incluye experiencias relacionadas con inteligencia artificial, robótica y otras tecnologías.
En ese marco, Rubi Sessions lleva al escenario un instrumento propio y una propuesta audiovisual asociada a su funcionamiento. La continuidad prevista permitirá volver a presentar ese intercambio entre el músico, la generación sonora y las imágenes del domo.