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Así es el portaaviones de propulsión nuclear que Estados Unidos traerá al Caribe por la lucha contra el narcotráfico

El portaaviones USS Gerald R. Ford, considerado el más avanzado del mundo, va a ser movilizado al Caribe para luchar contra el narcotráfico.

La nave USS Gerald R. Ford fue redireccionada desde el Caribe hacia Oriente Medio, según confirmaron funcionarios a medios estadounidenses.

La nave USS Gerald R. Ford fue redireccionada desde el Caribe hacia Oriente Medio, según confirmaron funcionarios a medios estadounidenses.

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La decisión de Washington de desplegar un portaaviones nuclear en el Caribe marca un nuevo capítulo en su ofensiva contra el narcotráfico. El Pentágono confirmó que el USS Gerald R. Ford, la nave insignia de la Marina estadounidense, fue enviada hacia aguas del sur como parte de una operación destinada a "detectar, monitorear y desmantelar" redes criminales que, según el Departamento de Defensa, amenazan la seguridad del país y la estabilidad del hemisferio occidental.

El anuncio fue hecho por Sean Parnell, vocero del Departamento de Defensa, quien aseguró que esta acción “fortalecerá la capacidad de Estados Unidos para enfrentar actividades ilícitas que afectan la prosperidad nacional”. Hasta ahora, las operaciones antidroga en la zona habían involucrado principalmente aviones de combate y buques menores.

El envío del Ford, sin embargo, representa un salto de escala. Analistas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) advierten que su presencia tiene un fuerte componente político y de disuasión, más que operativo, ya que este tipo de embarcaciones no suelen emplearse en tareas de patrullaje o vigilancia.

Se estima que esta nave llegará en unos diez días al Caribe, por lo que, si sus motores arrancaron el mismo 24 de octubre —día del anuncio—, su arribo podría producirse entre el domingo y el miércoles de la próxima semana. La nave insignia de los Estados Unidos se encontraba en el mar Mediterráneo y ahora, dentro de poco, cruzará hacia el Caribe.

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El portaaviones nuclear Ford puede operar hasta 90 aeronaves y desplazarse 20 años sin recargar combustible, lo que lo convierte en una de las armas más poderosas del mundo.

El portaaviones nuclear Ford puede operar hasta 90 aeronaves y desplazarse 20 años sin recargar combustible, lo que lo convierte en una de las armas más poderosas del mundo.

El poder del portaaviones nuclear más avanzado del mundo

El USS Gerald R. Ford es el primero de una nueva generación de portaaviones de propulsión nuclear que reemplazará a la veterana clase Nimitz, en servicio desde la década de 1970. Su construcción demandó más de 13.000 millones de dólares y fue desarrollada por la división Newport News Shipbuilding, del grupo Huntington Ingalls Industries.

Con un desplazamiento de más de 100.000 toneladas y una eslora de 333 metros, se trata del buque de guerra más grande y tecnológicamente sofisticado que Estados Unidos haya construido. A bordo viajan unas 4.600 personas, casi un 20 % menos que en los modelos anteriores, gracias a sus sistemas automatizados y de eficiencia energética.

Su corazón es un sistema de propulsión nuclear compuesto por dos reactores que generan tres veces más energía eléctrica que los portaaviones previos. Esto le permite operar sin recargar combustible durante dos décadas. Además, integra un moderno sistema electromagnético de lanzamiento (EMALS) que reemplaza las antiguas catapultas de vapor. Gracias a esa tecnología, puede lanzar aviones más pesados, con más combustible y armamento, ampliando su alcance y poder de ataque.

Tecnología electromagnética y poder de fuego

Una de las mayores innovaciones del USS Gerald R. Ford está en sus sistemas electromagnéticos, que reemplazan a los tradicionales mecanismos hidráulicos de los portaaviones anteriores. Esto se aplica tanto al lanzamiento de aeronaves como al manejo interno de municiones.

Así navega la nave insignia de Estados Unidos

Los elevadores de armas avanzados utilizan motores electromagnéticos para trasladar bombas y misiles desde los cargadores subterráneos hasta la cubierta de vuelo. Este sistema permite movimientos más rápidos, seguros y precisos, reduciendo el tiempo entre un despegue y otro. Gracias a esta eficiencia, el Ford puede sostener un ritmo de operaciones aéreas mucho más alto que sus predecesores.

El mismo principio se replica en el equipo de detención avanzado, que controla los cables que frenan a los aviones al aterrizar. En lugar de depender de presión hidráulica, el sistema usa energía electromagnética para ajustar la tensión con exactitud. Esto evita daños en la estructura de las aeronaves, mejora la seguridad de los pilotos y amplía la capacidad para recibir desde drones hasta cazas supersónicos.

El resultado es un portaaviones con un nivel de automatización inédito, que puede operar con menos personal y mantener una cadencia de vuelo de hasta 160 operaciones por día, cifra que puede llegar a 220 en escenarios de conflicto intenso.

En materia de arsenal, el Ford cuenta con un poder de fuego enorme. Puede transportar misiles, proyectiles de cañón, bombas guiadas, torpedos y cargas de profundidad diseñadas para misiones antisubmarinas. Su cubierta aérea admite alrededor de 90 aeronaves, entre ellas los cazas F/A-18 Super Hornet, los aviones de alerta temprana E-2 Hawkeye y helicópteros de ataque y transporte.

Su velocidad máxima supera los 55 kilómetros por hora, una cifra notable para un buque de más de 100.000 toneladas, y su sistema de propulsión nuclear le permite navegar durante dos décadas sin necesidad de reabastecimiento de combustible. Todo esto convierte al Gerald R. Ford en el portaaviones más eficiente, potente y tecnológicamente avanzado que haya desplegado Estados Unidos.

Una flota aérea imponente

En su cubierta, el Ford puede alojar hasta 90 aeronaves, entre ellas los cazas F/A-18 Super Hornet, capaces de portar misiles aire-aire, aire-tierra y antibuque. También despliega aviones de alerta temprana E-2 Hawkeye y helicópteros de ataque antisubmarino. Su velocidad máxima supera los 55 kilómetros por hora y puede realizar hasta 160 operaciones aéreas diarias, cifra que se eleva a 220 en situaciones de conflicto.

Según el CSIS, más allá del discurso oficial sobre la lucha antidroga, la presencia del Ford en el Caribe "representa un mensaje político y militar" que refuerza el poder de disuasión de Estados Unidos frente a países como Venezuela o Colombia, donde las tensiones diplomáticas se han incrementado.