Presenta:

Artemis: la impresionante velocidad que alcanzará la nave que llevará otra vez al ser humano a la Luna

Artemis II volverá a llevar astronautas al entorno lunar y ya se conoce la impresionante velocidad que alcanzará su misión.

La NASA volverá a enviar astronautas hacia el entorno lunar con Artemis II, una misión clave antes del futuro alunizaje.

La NASA volverá a enviar astronautas hacia el entorno lunar con Artemis II, una misión clave antes del futuro alunizaje.

NASA

Artemis II será la primera misión tripulada del nuevo programa lunar de la NASA y marcará el regreso de astronautas al entorno de la Luna por primera vez desde la era Apolo. No se tratará todavía de un alunizaje, sino de un vuelo de prueba con cuatro tripulantes a bordo, pensado para verificar en condiciones reales de espacio profundo que el sistema completo de la misión puede funcionar de manera segura antes de dar el siguiente paso del programa. La agencia prevé un viaje de aproximadamente diez días.

La misión tiene un objetivo técnico muy claro. La NASA necesita comprobar que la nave, sus sistemas de soporte vital, las comunicaciones, la navegación y la operación conjunta de todos los elementos del vuelo respondan como fue diseñado cuando haya personas a bordo. Por eso Artemis II aparece como una instancia decisiva dentro del programa: no buscará posar astronautas sobre la superficie lunar, pero sí validar el funcionamiento del esquema que hará posibles las misiones siguientes.

En ese punto aparece una pregunta inevitable: a qué velocidad debe moverse una misión de este tipo para llegar hasta la Luna. La respuesta se entiende mejor al mirar antes la distancia. El satélite natural de la Tierra se encuentra, en promedio, a unos 384.400 kilómetros, una cifra que por sí sola da una idea de la magnitud del viaje. Justamente por eso, Artemis II necesitará desarrollar velocidades muy altas tanto en la salida de la Tierra como en el regreso, cuando deba atravesar otra vez la atmósfera después de rodear la Luna.

Aunque el nombre que más se repite en estas horas es Orion, la misión no se entiende del todo sin mencionar también al SLS. Artemis II estará formada, en términos sencillos, por un cohete y una nave. El cohete es el SLS, sigla de Space Launch System, y será el encargado de sacar a la misión de la Tierra. Orion, en cambio, es la nave espacial donde viajarán los astronautas y la que completará el recorrido alrededor de la Luna antes del regreso. La propia NASA presenta a Artemis II como el primer vuelo tripulado conjunto de ambos sistemas.

Artemis II, una misión clave para la humanidad

image
La infografía de NASA muestra cómo el cohete SLS impulsa a Orion en la salida de la Tierra y cómo la nave sigue luego su recorrido.

La infografía de NASA muestra cómo el cohete SLS impulsa a Orion en la salida de la Tierra y cómo la nave sigue luego su recorrido.

La diferencia entre uno y otro es clave porque también ordena la cuestión de la velocidad. El SLS concentra su trabajo en el despegue y en el impulso inicial. Según la ficha oficial del cohete, su potencia permite que Orion alcance unos 24.500 millas por hora, es decir, cerca de 39.400 km/h, la velocidad necesaria para enviarla rumbo a la Luna. Ese dato ayuda a dimensionar lo que exige una misión de espacio profundo: no alcanza con salir de la atmósfera, sino que hace falta tomar una trayectoria capaz de cubrir una distancia gigantesca.

Después de esa primera fase, el protagonismo pasa a Orion. Según el press kit de la NASA sobre Artemis II, tras el lanzamiento el sistema no saldrá directo hacia la Luna como si fuera una línea recta. Primero, Orion y la etapa superior del cohete orbitarán la Tierra dos veces para comprobar que todo funcione como se espera mientras la nave todavía esté relativamente cerca del planeta. Recién después llegará la maniobra de inyección translunar, el último gran encendido que la pondrá definitivamente en camino hacia el entorno lunar.

La trayectoria de Artemis II

380.000 kilómetros de espacio vacío. Cuatro astronautas. Una nave espacial. Y el coraje de ir donde la humanidad no se ha aventurado en medio siglo.

A partir de allí, la misión entrará en su tramo más simbólico. Durante varios días, Orion avanzará hacia la Luna con pequeñas correcciones de trayectoria y, ya sobre el quinto día de vuelo, entrará en la esfera de influencia lunar, cuando la gravedad del satélite pase a tener más peso que la de la Tierra. El sobrevuelo no será demasiado cerca de la superficie: la NASA explica que, según la fecha exacta del lanzamiento, la nave pasará a una distancia de entre 4.000 y 6.000 millas sobre la Luna, equivalentes a unos 6.400 a 9.700 kilómetros.

La nave quedará incomunicada

El punto más delicado de ese tramo llegará cuando Orion pase por detrás de la Luna. En ese momento se producirá la máxima aproximación de la misión y la tripulación perderá comunicación con la Tierra durante entre 30 y 50 minutos. Durante ese lapso, los astronautas tomarán imágenes y registrarán observaciones de la cara oculta lunar, que luego serán compartidas con los equipos científicos una vez restablecido el contacto.

image
NASA muestra en esta secuencia el trayecto de Artemis II, incluido el paso por detrás de la Luna, cuando la tripulación quedará incomunicada de la Tierra durante varios minutos.

NASA muestra en esta secuencia el trayecto de Artemis II, incluido el paso por detrás de la Luna, cuando la tripulación quedará incomunicada de la Tierra durante varios minutos.

Después de rodear la Luna, Orion no necesitará una gran maniobra de vuelta en el sentido más clásico. La misión aprovechará una trayectoria de retorno libre, un recorrido que utiliza el juego gravitatorio entre la Tierra y la Luna para que la nave sea atraída de regreso de manera natural. Esa parte del viaje también forma parte de la prueba: Artemis II no solo debe demostrar que puede llegar, sino que puede volver de forma segura con tripulación a bordo.

Uno de los momentos claves de Artemis II

Antes de entrar otra vez en la atmósfera terrestre, Orion se separará de su módulo de servicio. A partir de ahí quedará expuesta la parte más importante para el cierre de la misión: el escudo térmico de la cápsula tripulada. Esa protección será la que deba resistir el enorme calor del reingreso, cuando la nave vuelva a sentir de lleno el roce con la atmósfera terrestre tras varios días en el espacio profundo.

Y es en ese regreso donde aparece otro número impactante. Orion está diseñada para soportar un reingreso a unos 25.000 millas por hora, cerca de 40.200 km/h, una cifra incluso superior a la velocidad mencionada para el impulso hacia la Luna. En otras palabras, Artemis II exigirá velocidades extremas tanto al comienzo como al final del viaje: primero para escapar de la Tierra y después para volver a entrar en ella sin poner en riesgo a la tripulación.

Más características de Orión

Capacidad para cuatro astronautas, una cápsula de 5 metros de diámetro y 3,3 de alto, una longitud total de 26 metros con módulo de servicio, paneles solares de 19 metros de envergadura y sistemas propios de propulsión, energía, agua y aire para misiones de espacio profundo.