Alcanzó 7.274 km/h y medía 15 metros: por qué dejó de volar el avión más rápido del planeta
Rompió todos los límites de su época y se convirtió en el avión más rápido del planeta. Sin embargo, después de 199 vuelos, cerraron su programa.
El X-15 fue una nave experimental impulsada por cohete que llevó al límite la velocidad, la altura y la resistencia de sus pilotos.
National Air and Space MuseumMucho antes de que existieran los grandes debates sobre los vuelos hipersónicos modernos, Estados Unidos ya había puesto en el aire una máquina que parecía sacada del futuro. Se trató del North American X-15, el avión más rápido del planeta, una aeronave experimental diseñada para estudiar qué ocurría cuando un piloto y una nave se acercaban a velocidades extremas y a la frontera del espacio.
El dato que todavía hoy asombra es su velocidad. Según la NASA, el X-15 alcanzó las 4.520 millas por hora, equivalentes a 7.274 km/h, una marca conseguida el 3 de octubre de 1967. Ese registro lo dejó en la historia como el avión más rápido del planeta entre las aeronaves pilotadas de su tipo y convirtió al programa en uno de los más ambiciosos de la investigación aeroespacial del siglo XX.
La nave también llamaba la atención por sus dimensiones y su diseño. Medía cerca de 15 metros de largo, tenía una envergadura de unos 6,7 metros y estaba impulsada por un motor cohete XLR-99. No era un avión convencional: había sido creado para soportar temperaturas extremas, probar nuevos sistemas de control y recolectar datos sobre el vuelo hipersónico, un terreno del que en ese momento todavía se sabía muy poco.
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Pero el X-15 no fue desarrollado para durar para siempre. Su función era experimental y, a medida que acumuló vuelos, fue cumpliendo gran parte de los objetivos para los que había sido concebido. La propia NASA señala que las tres aeronaves X-15 completaron un total de 199 misiones entre 1959 y 1968, una cifra que dejó una enorme cantidad de información técnica para futuros programas aeronáuticos y espaciales.
El cierre del programa no respondió a una sola razón. Por un lado, el proyecto ya había entregado resultados decisivos en áreas como estabilidad, control, materiales resistentes al calor y maniobras a gran altitud. Por otro, el escenario espacial de Estados Unidos estaba cambiando y otras iniciativas comenzaron a ocupar el centro de la estrategia. En la historia oficial del programa, la NASA recuerda que muchos esperaban que el X-15 fuera la antesala de una nave aún más ambiciosa, el X-20 Dyna-Soar, pero ese proyecto fue cancelado y el camino siguió luego hacia otros desarrollos, entre ellos el transbordador espacial.
A eso se sumó un golpe durísimo para el programa. El 15 de noviembre de 1967, el X-15-3 se accidentó durante un vuelo y murió el piloto Michael J. Adams. NASA explica que una perturbación eléctrica y una cadena de fallas degradaron el control de la aeronave, que terminó destruyéndose en pleno descenso. Fue el episodio más trágico de la historia del X-15 y dejó una marca profunda en un proyecto que ya operaba al límite de lo conocido.
El último vuelo del avión más rápido del mundo
El último vuelo del X-15 se realizó el 24 de octubre de 1968 y estuvo a cargo de William H. Dana, piloto de la NASA. Después hubo intentos de concretar una misión número 200, pero no se lograron. La agencia recordó que varios problemas y también las condiciones meteorológicas frustraron ese cierre simbólico antes de que se agotara el financiamiento del programa.
Así, el avión más rápido del planeta dejó de volar no porque hubiera fracasado, sino justamente porque había cumplido una etapa clave. El X-15 no fue pensado como una aeronave de uso regular, sino como una plataforma para empujar los límites de la velocidad y la altitud. Su legado quedó en los datos que aportó, en las tecnologías que ayudó a desarrollar y en el lugar que todavía conserva como una de las máquinas más impresionantes de la historia de la aviación.