Aire acondicionado: cada cuánto limpiar los filtros para que enfríe mejor y consuma menos
La frecuencia depende del equipo y del uso, pero los especialistas aconsejan revisar los filtros con mayor atención durante los meses de mayor demanda.
Un filtro sucio limita el paso del aire y obliga al equipo a trabajar durante más tiempo para alcanzar la temperatura seleccionada.
Prensa Municipalidad de Godoy CruzCuando el aire acondicionado tarda más en enfriar, suele buscarse la causa en la temperatura elegida o en una falla técnica. Sin embargo, una capa de polvo sobre los filtros puede restringir el paso del aire, prolongar los ciclos de funcionamiento y elevar el consumo eléctrico sin que el usuario lo advierta.
Los filtros retienen partículas, pelusas y otros residuos presentes en el ambiente antes de que ingresen al equipo. Con el uso, esa suciedad se acumula y dificulta la circulación. El Departamento de Energía de Estados Unidos estima que reemplazar un filtro obstruido por uno limpio puede reducir entre un 5% y un 15% el consumo de energía del aire acondicionado. Esa referencia oficial no respalda, sin embargo, una pérdida universal de eficiencia del 50%, ya que el impacto depende del aparato, su estado y las condiciones de uso.
Cada cuánto conviene revisar los filtros
No existe un único calendario aplicable a todos los equipos. El organismo estadounidense aconseja controlar o limpiar los filtros cada uno o dos meses durante la temporada de refrigeración y acortar el intervalo cuando el aparato funciona de manera constante, hay mucho polvo o viven mascotas en la casa.
ENERGY STAR, por su parte, recomienda revisarlos mensualmente en los períodos de mayor demanda y reemplazarlos, como mínimo, cada tres meses cuando se trata de sistemas con filtros descartables. En Argentina, las sugerencias oficiales mencionan limpiezas estacionales o cada seis meses. Las diferencias responden al tipo de equipo y confirman que el manual del fabricante debe ser la principal referencia.
Cómo hacer una limpieza segura
Antes de manipular el aire acondicionado, es necesario apagarlo y desconectarlo de la corriente. Luego se deben retirar únicamente los filtros accesibles para el usuario y aplicar el procedimiento indicado por el fabricante. Algunos modelos permiten aspirarlos suavemente o lavarlos; otros requieren un recambio. Si se utiliza agua, el filtro debe quedar completamente seco antes de volver a colocarlo. Abrir sectores internos, intervenir conexiones eléctricas o limpiar componentes que no aparecen detallados en el manual puede dañar el aparato y debe quedar en manos de un técnico matriculado.
La reducción del caudal de aire es una de las señales más habituales de acumulación de suciedad. También puede notarse que el ambiente tarda demasiado en enfriarse o que el equipo permanece encendido durante períodos más largos. Los malos olores, las pérdidas de agua, la formación de hielo o los ruidos inusuales requieren mayor atención: aunque un filtro obstruido puede favorecer algunos de estos problemas, también podrían indicar fallas en el drenaje, el ventilador, los sensores o el circuito de refrigeración.
Otros hábitos para reducir el consumo
La limpieza de los filtros ayuda, pero no compensa una configuración inadecuada. El Ente Nacional Regulador de la Electricidad recomienda programar el aire acondicionado entre 24 °C y 25 °C durante el día y en 26 °C por la noche. Según el organismo, cada grado por debajo de esos valores puede incrementar el consumo cerca de un 8%.
Mantener puertas y ventanas cerradas, evitar encendidos y apagados constantes y proteger el ambiente del ingreso directo de calor también permite mejorar el rendimiento. Una revisión periódica, ajustada al manual y a la intensidad de uso, sigue siendo la medida más sencilla para conservar el equipo y evitar gastos innecesarios.