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Adiós a los pájaros en los frutales: el sencillo truco del espejo para proteger la cosecha

El jardín se defiende de los pájaros que amenazan la maduración de las uvas y otros frutales con un sencillo truco de espejo, pero se recomienda rotar su ubicación para mayor durabilidad.


Durante la época de maduración, los pájaros suelen alimentarse de las uvas y otros frutales del jardín. El problema principal es que no solo consumen la fruta, sino que también dañan gran parte de la cosecha y reducen sensiblemente la cantidad de frutos sanos a recolectar. Para evitar el uso de productos nocivos, existe un truco casero con un simple espejo que promete ahuyentar a las aves sin causarles ningún daño.

El método es sumamente sencillo y consiste en colgar un espejo de doble cara con una cuerda o alambre, dejándolo suspendido cerca del frutal para que pueda girar libremente con la brisa. Cuando los rayos del sol impactan sobre la superficie reflectante en movimiento, se generan destellos de luz intermitentes en diferentes direcciones que encandilan, desorientan y espantan a las aves.

Cómo mejorar la efectividad del truco

Este recurso funciona con mayor efectividad sobre especies pequeñas, pero los especialistas sugieren no confiar en él como una solución definitiva. Con el paso de los días, muchas aves logran descifrar que los destellos no representan un peligro real y terminan perdiendo el miedo.

Otra forma de proteger las uvas es con bolsas o redes.

Para prolongar su eficacia y evitar que se acostumbren, lo ideal es cambiar el espejo de ubicación periódicamente o combinarlo con otros elementos disuasorios, como tiras de papel de aluminio suspendidas o emisores de sonido.

Si el método del espejo pierde efectividad, podés sumar CDs o DVDs en desuso colgados de las ramas de los frutales. Al colgarlos con una cuerda, el viento los hace girar y generan destello multicolores que vuelven a desorientar a las aves.