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A solo dos horas de Buenos Aires, este pueblo es un plan ideal para comer asado y desconectar

Cortínez, en el partido de Luján, aparece como un pueblo con impronta rural, historia ferroviaria y una propuesta gastronómica que gana cada vez más visitantes.


Hay lugares que no necesitan grandes artificios para volverse tentadores. Alcanzan un par de calles tranquilas, una estación con historia, árboles que marcan el ritmo del pueblo y una mesa bien servida para que el plan empiece a tomar forma. Eso pasa con Cortínez, una localidad del partido de Luján.

Sin quedar lejos de la Ciudad de Buenos Aires, conserva ese aire de escapada rural que muchos salen a buscar cuando quieren cortar con la rutina. El propio Municipio de Luján sigue poniendo a la localidad dentro de su agenda cultural y turística, con caminatas exploratorias, actividades y fiestas populares que refuerzan ese perfil de destino sereno y bien bonaerense.

Un pueblo chico con identidad propia

Cortínez creció al calor del ferrocarril y todavía hoy esa huella se nota. El municipio recordó en 2025 el 137° aniversario de la llegada del ferrocarril a la localidad y señaló que su desarrollo urbano se consolidó alrededor de la estación, el boulevard y el camino de ingreso. Esa raíz ferroviaria no quedó congelada como un simple dato del pasado: la estación sigue siendo una referencia del pueblo y hasta figura como punto institucional dentro de la delegación local. A eso se suma un paisaje de viviendas bajas, construcciones antiguas y un ritmo mucho más pausado que el de las ciudades cercanas.

cortínez

El corazón del lugar sigue estando en torno al eje de Doctor Muñiz, donde aparecen parte de sus postales más conocidas. No es casual que muchas de las propuestas turísticas recientes del municipio arranquen justamente allí. En enero de 2026, por ejemplo, Luján organizó caminatas exploratorias por Cortínez con recorridos por antiguas arquitecturas, el Túnel Histórico del Ferrocarril y el Museo Estación Cortínez, con punto de encuentro en el restaurante Don Obayca. Esa combinación entre patrimonio, paseo corto y gastronomía explica bastante bien por qué el pueblo viene ganando lugar como escapada de cercanía.

Asado, empanadas y mesa de campo

Si algo empuja a muchos visitantes a frenar en Cortínez, además de la calma, es la comida. En la información turística reciente del municipio, Don Obayca aparece como uno de los nombres más ligados a la experiencia local, y no por casualidad: funciona como referencia de encuentro para actividades y caminatas, además de ser uno de los espacios más asociados a la cocina de campo. También la Fiesta del Asado con Cuero, que se realiza en la localidad con entrada libre y gratuita, terminó de consolidar ese perfil gastronómico. En su edición de 2024, el municipio la presentó como una propuesta para disfrutar en el predio de la estación con eje en la tradición local.

Ahí está buena parte del encanto de este rincón del oeste bonaerense. No se trata solo de ir a almorzar, sino de encontrar esa atmósfera de sobremesa larga, de platos criollos, de empanadas caseras y carnes a la parrilla en un entorno que acompaña. La gastronomía aparece mezclada con el paisaje. Por eso Cortínez también funciona para familias, parejas o grupos de amigos que quieren pasar el día entre árboles, caminar sin apuro y volver a casa sin haber hecho un viaje eterno. La localidad, además, forma parte del entramado de pueblos y delegaciones de Luján, algo que la mantiene conectada con una agenda local activa.

Cómo llegar y qué hacer en la escapada

Para ir desde la Ciudad de Buenos Aires, una de las opciones habituales es tomar Acceso Oeste en dirección a Luján y desde allí continuar hacia la zona de Cortínez por camino local. El pueblo está dentro del partido de Luján y muy cerca del área central del distrito, por lo que suele pensarse como una escapada corta de auto. Otra posibilidad es llegar primero a Luján en transporte público y completar el tramo final con remis, taxi o servicios locales. El municipio también ubica a la delegación de Cortínez en la zona de la estación, lo que refuerza la referencia ferroviaria del ingreso y del casco histórico.

Una vez ahí, el mejor plan no parece exigir demasiado itinerario. Caminar por el pueblo, mirar su arquitectura, pasar por la estación, sumar una comida bien criolla y dejar que el día avance a otro ritmo suele ser suficiente. Si además coincide con alguna actividad especial, como las caminatas patrimoniales o la Fiesta del Asado con Cuero, la experiencia gana un plus. En tiempos en que muchas escapadas se parecen entre sí, Cortínez conserva algo valioso: no necesita sobreactuar su encanto. Le alcanza con ser un pueblo chico, con historia, buena mesa y esa calma que todavía se deja encontrar bastante cerca de Buenos Aires.