A pocos kilómetros del mar y cerca de Buenos Aires: las termas escondidas que prometen relax total
Entre bosques, médanos y a pocos minutos de la costa, un complejo de termas del sur bonaerense combina descanso, historia y aguas con propiedades terapéuticas.
Este destino de termas es ideal para pasar un fin de semana a puro relax.
Hay lugares a los que no se llega de golpe, sino de a poco. Primero aparece el camino de tierra. Después, el paisaje abierto de campo y monte. Y finalmente, casi como una recompensa al trayecto, surge un predio de termas que encontró en la tranquilidad uno de sus mayores atractivos.
A 45 kilómetros de Necochea y a apenas cuatro del mar, Médano Blanco Termas del Campo se consolidó como una de esas escapadas que invitan a cortar con la rutina. El complejo, rodeado por 42 hectáreas de naturaleza, ofrece aguas termales, spa, actividades recreativas y una propuesta gastronómica montada dentro de una casona histórica. Todo, en un entorno que mezcla descanso, aire libre y una postal poco habitual en la provincia de Buenos Aires.
Un hallazgo inesperado bajo tierra
La historia del lugar comenzó hace dos décadas y, en buena medida, por una sorpresa. El proyecto tomó forma en 2006, cuando se confirmó la presencia de aguas termales en la zona. Después de las excavaciones, el descubrimiento más importante apareció a 680 metros de profundidad: allí brota el agua que hoy alimenta el complejo, con temperaturas que oscilan entre los 39 y 42 grados.
La apertura oficial del parque llegó el 1 de febrero de 2012, y desde entonces el predio empezó a sumar visitantes en busca de bienestar, tratamientos complementarios y una experiencia distinta cerca de la costa. A eso se suma un detalle que alimenta el interés de muchos viajeros: frente al establecimiento se levanta el Médano Blanco, una formación que supera los 100 metros de altura y que algunos consideran un verdadero centro energético natural.
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Agua termal y bienestar
Más allá del atractivo turístico, uno de los puntos fuertes del complejo está en las características del agua. Los análisis químicos la clasifican como salino sulfatada clorurada sódica, con componentes como yodo, hierro, azufre, calcio y magnesio. Esa combinación le atribuye propiedades beneficiosas para distintos malestares y cuadros físicos.
Entre ellos, afecciones osteomioarticulares, reumatismos, artritis y artrosis. También se la vincula con mejoras en problemas de piel, úlceras, várices y acné, además de su aporte en enfermedades respiratorias, ya que puede actuar como broncodilatador natural. A eso se suman contracturas, tendinitis, rehabilitación postraumática, cefaleas, migrañas, neuralgias y síntomas de estrés. Otro efecto buscado por quienes llegan al lugar es la sensación de relajación general: el agua termal favorece la liberación de endorfinas y ayuda a inducir un estado de descanso profundo.
El predio está preparado para que esa experiencia no quede solo en un baño termal. Cuenta con dos piscinas cubiertas, una recreativa al aire libre y dos hidromasajes externos con agua termal. En el área de spa hay gabinetes individuales, fangoterapia, algoterapia y un circuito hídrico que incluye sauna, baño de vapor, hidromasaje y ducha escocesa.
También dispone de sala de relax y una oferta de masajes corporales, faciales, descontracturantes y equilibrantes. Para quienes buscan tratamientos más específicos, aparecen propuestas como la crenoterapia. El Hidroraquis está orientado a molestias lumbares, dorsales y cervicales, mientras que el Hidrorelax trabaja sobre el estrés y dolores asociados a través de técnicas de flotación y movilización articular.
Una casona de 1925 que sigue marcando el paisaje
En medio de la infraestructura moderna, hay una construcción que concentra buena parte del encanto del lugar. Se trata de una casona levantada en 1925 por la familia Rasmussen, de origen danés, que se instaló en la región a fines del siglo XIX en busca de tierras para trabajar. La vivienda, de estilo nórdico, fue construida con materiales traídos desde Dinamarca y con ladrillos cocidos en hornos propios.
Con el tiempo, ese edificio se transformó en un emblema del predio y fue declarado de Interés Público y Turístico por la municipalidad. Hoy funciona allí un restaurante de cocina fusión, mientras a su alrededor se desplegaron 5.000 metros cuadrados de nuevas instalaciones pensadas para el turismo termal.
Qué hacer, qué comer y cuánto cuesta
La propuesta se completa con actividades que cambian según la época del año, pero que mantienen siempre la idea de combinar movimiento y relajación. Cada jornada se organizan clases de aquarelax, yoga y aquagym, que en invierno se realizan en piscinas cubiertas y en verano pasan al aire libre. También hay caminatas, stretching, cancha de bochas, fútbol 7 y vóley playa. En materia gastronómica, además del restaurante instalado en la casona, el complejo suma un espacio de comida rápida cerca de las piscinas cubiertas, con ensaladas, tartas, sándwiches, licuados y cafetería.
El parque abre de miércoles a domingo, de 10 a 17, y la entrada general cuesta $11.000 comprándola en el predio, con descuentos para menores, jubilados y compras anticipadas. El pase incluye el uso de piscinas, vestuarios, estacionamiento, sectores de picnic y enfermería. Para quienes buscan una pausa real, el plan parece bastante claro: salir de la ciudad, dejar atrás el ruido y entregarse, aunque sea por un día, al ritmo tibio de las termas.