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Siete trucos para usar la freidora de aire de manera correcta y ahorrar energía en casa

Con pequeños ajustes en tiempos, carga y limpieza, la freidora de aire puede rendir mucho más. Estos siete trucos cambian el consumo sin que lo notes.


La freidora de aire dejó de ser una moda para convertirse en un electrodoméstico fijo en muchas cocinas. La promesa es simple: comidas crujientes con menos aceite y en menos tiempo. Pero hay un plus que explica su popularidad en un contexto de tarifas altas: bien usada, también puede ayudar a optimizar el consumo de energía frente a métodos tradicionales como el horno, sobre todo por su tamaño compacto y la circulación eficiente del aire caliente.

Esa eficiencia, sin embargo, no es automática. Una air fryer puede gastar de más si se usa “a ciegas”: con la cesta medio vacía, con grasa acumulada que frena el flujo de aire o con tiempos mal calculados que terminan extendiendo la cocción. La buena noticia es que el ahorro no requiere trucos raros: son hábitos simples, de los que se notan en la factura y también en el resultado final del plato.

freidora de aire drew

Es eficiente por su cámara chica y aire caliente circulante; no siempre gana frente al microondas.

Por qué la freidora de aire puede ser más eficiente (y cuándo no)

El principio es el mismo que en cualquier cocina: lograr el mismo resultado con menos energía. La freidora de aire calienta rápido y cocina parejo gracias a un ventilador que hace circular el aire caliente dentro de una cámara chica. Eso le permite “resolver” una comida en menos minutos que un horno grande, que necesita precalentado y más tiempo para estabilizar temperatura.

Ahora bien, no siempre gana por goleada. Frente a electrodomésticos muy específicos —microondas para recalentar, olla a presión para guisos o cocción lenta para preparaciones largas— la air fryer puede resultar más demandante. La ventaja está en la versatilidad: hornea, asa, recalienta y hasta deshidrata, con una calidad de cocción que suele superar a un simple “calentar y listo”.

Las freidoras de aires se convirtieron en uno de los electrodomésticos más populares Foto: Shutterstock

Para gastar menos: llená la cesta sin tapar aire, usá presets y mantenela limpia siempre.

Siete trucos simples para ahorrar cada vez que la usás

1) Llená la cesta, pero sin tapar el aire

El mejor punto es aprovechar la capacidad sin sobrecargar. Si cocinás con la cesta medio vacía, desperdiciás energía. Si la llenás demasiado, el aire no circula y la comida tarda más: el aparato queda encendido más tiempo y el gasto sube.

2) Usá los programas preestablecidos

Los “presets” existen para algo: ajustan temperatura y tiempo según el alimento y evitan el clásico error de pasarse de calor o quedarse corto y tener que sumar minutos. Menos prueba y error, más eficiencia.

3) Mantenela limpia (no es solo higiene)

Grasa pegada y restos en la cesta funcionan como un freno: dificultan la circulación del aire, obligan a cocinar más tiempo y aumentan el consumo. Limpiar después de usarla —y no cuando “ya da vergüenza”— es una de las formas más directas de ahorrar.

4) Cociná varias cosas en un mismo ciclo

Si tu modelo lo permite, combiná ingredientes que salgan bien juntos. Por ejemplo: proteínas y verduras en tandas ordenadas o en accesorios compatibles. Si algo necesita menos tiempo, lo retirás antes y seguís con lo demás. El truco es aprovechar el ciclo de cocción.

Las freidoras de aire siguen siendo un producto altamente demandado en eventos como el Hot Sale Foto: Shutterstock

Evitá precalentar por costumbre, cociná varias cosas por ciclo y elegí tamaño adecuado.

5) Elegí el tamaño correcto para tu casa

Una air fryer enorme para una persona suele ser un gasto innecesario. Para 1 o 2 personas, 2 a 3 litros suele alcanzar. Para familias, conviene más capacidad, pero siempre en función de uso real.

6) Precalentá solo cuando haga falta

Algunas recetas lo necesitan para dorar mejor o cocinar parejo. Pero precalentar siempre, por costumbre, suma minutos y energía. Reservalo para lo imprescindible.

7) No la uses “a fuerza” si no da

Si la cesta queda demasiado llena, es mejor cocinar en tandas. La cocción desigual obliga a prolongar el tiempo total y termina saliendo más caro (y más feo).

Usada con criterio, la freidora de aire no solo te simplifica la cocina: también hace que cada minuto encendida rinda más. Y en tiempos de consumo ajustado, ese detalle vale tanto como una buena crocancia.