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Adiós consola, hola PC: así será la próxima "Xbox Magnus" de Microsoft

Microsoft prepara una Xbox “Magnus” con Windows: acceso a Steam/Epic, retrocompatibilidad total y multijugador sin peaje. Una PC de living “premium” para 2027

La próxima Xbox, prevista para 2027 y apodada internamente “Magnus”, no sería una consola clásica. Sería, en esencia, una PC con Windows afinada para jugar. 

La próxima Xbox, prevista para 2027 y apodada internamente “Magnus”, no sería una consola clásica. Sería, en esencia, una PC con Windows afinada para jugar. 

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Microsoft está por patear el tablero del hardware. La próxima Xbox, prevista para 2027 y apodada internamente “ Magnus ”, no sería una consola clásica. Sería, en esencia, una PC con windows afinada para jugar. Arrancaría con una interfaz tipo consola, limpia y curada, pero con la opción de entrar al sistema operativo cuando el usuario lo desee. Ese detalle abre una puerta inédita: acceso nativo a tiendas como Steam, Epic Games Store, GOG, Battle.net o el cliente de Riot. Y, por extensión, al software de productividad y creatividad más usado.

La apuesta contrasta con el camino que, en principio, seguirá Sony con PlayStation 6: experiencia cerrada, foco en exclusivos, ecosistema controlado. Microsoft, en cambio, busca una Xbox que respire Windows sin perder identidad gamer. Sarah Bond, presidenta de Xbox, viene marcando ese rumbo al describir la próxima generación como “muy premium” y “cuidadosamente seleccionada”. Phil Spencer, CEO de la división, también dejó una pista al elogiar dispositivos como el ROG Ally X: allí está la maqueta de lo que viene.

Este viraje tiene un efecto colateral muy potente: si los juegos de PlayStation ya publicados en PC —como God of War, Ghost of Tsushima o Spider-Man— están comprados en sus respectivas tiendas, podrían ejecutarse en la nueva Xbox Magnus. No por acuerdos entre rivales, sino porque, técnicamente, sería un PC.

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La próxima Xbox, prevista para 2027 y apodada internamente “Magnus”, no sería una consola clásica.

La próxima Xbox, prevista para 2027 y apodada internamente “Magnus”, no sería una consola clásica.

Compatibilidad, online sin peajes y mejoras con IA

La retrocompatibilidad es otro pilar. Microsoft promete ejecución nativa de títulos de Xbox original, 360, One y Series X|S, tanto en digital como en físico. Falta confirmar si la lectora y todas las variantes de discos estarán presentes, pero el mensaje es claro: tu biblioteca viaja con vos. La compañía también trabaja en mejoras automáticas para juegos heredados mediante tecnologías basadas en inteligencia artificial. Hablamos de superresolución, generación de cuadros y escalado inteligente sin parches manuales por parte de los estudios.

El multijugador, por su parte, podría dejar de estar detrás de un paywall. Si la máquina corre Windows, cobrar por jugar online pierde sentido técnico y de mercado. En PC no se paga por el servicio de red y ese estándar se trasladaría a la experiencia Xbox. Es un cambio que toca fibras sensibles: valor percibido, retención y, sobre todo, la comparación directa con la competencia.

Para desarrolladores, hay otro gancho: publicar en la tienda de Microsoft para PC implica una comisión del 12%, sensiblemente menor al 30% de Steam. Si el ecosistema Xbox se vuelve un “PC de salón” con llegada masiva, el incentivo económico crece. Además, el modelo “experiencia dual” —quedarte en el shell de consola o pasar a Windows— simplifica pruebas, soporte y distribución. Menos fricción, más alcance.

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Sería, en esencia, una PC con Windows afinada para jugar.

Sería, en esencia, una PC con Windows afinada para jugar.

Precio “premium” y una guerra de ideas

Nada de esto será barato. Las estimaciones internas hablan de un equipo “de gama muy alta”, con cifras que rondarían entre 1.000 y 1.200 dólares. El posicionamiento es claro: hardware tope de línea, silencioso, con refrigeración robusta y cabeza puesta en 4K/120 y trazado de rayos apoyado en técnicas de IA. En frente, la PS6 se proyecta en torno a los 600 dólares. Dos filosofías, dos tickets. Microsoft quiere vender un “súper PC de living” integrado; Sony, una consola poderosa con el empuje de sus franquicias.

¿Qué gana el jugador con la Xbox Magnus? Libertad. Una máquina que corre tus launchers, tus bibliotecas y tus apps. Que no te obliga a pagar por el online. Que actualiza juegos viejos con mejoras automáticas. Que te deja elegir entre la comodidad de la consola y la flexibilidad del escritorio. ¿Qué puede perder? Un poco de la simplicidad tradicional. Windows es poderoso, pero también más complejo que un entorno cerrado. La clave estará en cómo Microsoft encapsula ese poder sin abrumar.

Para los estudios, la ecuación también cambia. Publicar una sola build que viva en Windows y a la vez se sienta “consola” reduce costos y acelera salidas. El dilema se desplaza desde “para qué plataforma” hacia “en qué tiendas y con qué incentivos”. Si la comisión del 12% prende y la base instalada acompaña, la tienda de Microsoft podría convertirse en un actor más competitivo.

En 2027 no solo se cruzarán dos consolas. Chocarán visiones. De un lado, la tradición: catálogo exclusivo, curva de uso sencilla, ecosistema blindado. Del otro, la apertura radical: PC en la carcasa de una Xbox, tiendas múltiples, online sin peajes y una promesa de compatibilidad que mira hacia atrás y hacia adelante. Si Magnus cumple lo que insinúa, Microsoft no competiría solo como consola. Competiría como el PC de juegos más integrado que haya llegado al living. Y eso, para bien o para mal, cambiaría las reglas.