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Posibilidades y límites de las redes sociales en la educación

Somos uno de los países con mayor cantidad de usuarios en redes sociales y esto necesita ser potenciado pero también controlado.
Foto: Geek Data
Foto: Geek Data

Sabías que Argentina es uno de los países del mundo con mayor número de usuarios de las redes sociales. Estar en Facebook o Twitter se volvió sinónimo de encontrarse con otros, de vida social, y hoy nos permite enterarnos de la vida del otro instantáneamente, conocer a amigos de amigos, abrirnos nuevas relaciones sociales o laborales, o simplemente juntarnos con otros a los que les gustan las mismas cosas. 

 Además de mantenernos al día de la vida social, las redes sociales trajeron otros cambios muy importantes. Por ejemplo, esta circulación horizontal de los mensajes nos permite conocer una enorme cantidad de producciones o mensajes de gente que no necesita pasar por la centralización de un canal de televisión o un diario para ser escuchada, y circular nuestros propios mensajes a audiencias mucho más grandes. Esto ha cambiado inclusive el paradigma de los medios de comunicación que pasaron también a ser lectores de sus propios lectores. 

El usuario es sin ninguna duda, el pilar fundamental de cualquier red social es por eso que Facebook, Twitter, Instagram entre otras les brinda todas las herramientas posibles para potenciar su figura. 

 En la educación, son muchos los que están explorando usos posibles para las redes sociales, con el supuesto de que hay que estar donde hoy están las nuevas generaciones y la sociedad más general. Hay un uso claro y evidente, que tiene que ver con servir de cartelera o café para encontrarse y compartir novedades, eventos y emociones colectivas. Por otro lado, los muros y grupos de Facebook también sirven como espacios de una memoria colectiva donde vamos archivando recuerdos e imágenes que nos ligan con otros. 

Otros usos posibles tienen que ver con las materias escolares. Algunos profesores eligen usar Facebook o Twitter para estimular o compartir contenidos (sobre todo producciones audiovisuales), y para generar conversaciones sobre los temas de la clase. Los posteos y el chat de Facebook se convierten a veces en extensiones del aula que ya no tiene paredes ni horarios fijos, y que se arma con códigos más informales de intercambio que permiten otro tipo de diálogo. Ese paso tiene sus ventajas, como es el sumar a los alumnos a una charla sobre las materias, pero también sus desventajas, y es el factor de "distracción" que se tiene. 

Supongamos este ejemplo: un profesor universitario crea un grupo en Facebook y agrega a todos sus alumnos. En el espacio, publica contenidos de lectura obligatoria. El alumno hace click y comienza a leerlos luego de descargarlos pero para eso necesita tener el Facebook abierto y esto significa que está a un solo paso de leer el perfil de la "ex" o bien chatear con sus amigos sobre otros temas que no sean la lectura. Este es el factor de distracción que determinará su éxito o fracaso en el estudio de la materia. 

La solución radica en que el docente tiene que crear contenidos "diferenciados" para publicar en redes sociales, que sean más atractivos, innovadores, atrapantes para competir de manera digna con ese factor de distracción. Dicha de otra manera, ese contenido tiene que ser capaz de atrapar la atención del alumno casi en un 100%.

En la actualidad, el profesor o docente no solo se tiene que valer del uso de las redes sociales para potenciar la educación entre sus alumnos, también cuenta con herramientas como Google Classroom y la metodología de cursos online que podemos decir que están en un auge. Herramientas como Moodle permiten la creación de cursos online y redes sociales intrínsecas al curso sin el roce de Facebook o Twitter por lo que eliminamos ese "factor de distracción" que hablé más arriba en esta nota. Todas estas herramientas son gratuitas y muy fáciles de usar con sus apps correspondientes para Android e iOS conectando al alumno con sus cursos las 24 horas. 

 Como lo señalo al comienzo del artículo, las redes abren nuevas rutas de comunicación, espacios de encuentro y de memoria colectivas, y permiten una circulación horizontal de la cultura y la información que tiene un enorme potencial democratizador. Pero todo eso no tiene que tapar que igualmente importantes son sus intereses económicos, su enorme concentración de información y poder. Las casas de estudio puede utilizar estas redes para sus fines, pero además sería deseable que ayude a trabajar y reflexionar sobre algunas de estas características de las nuevas plataformas. Valdría la pena pensar ejercicios que enseñen que las redes sociales, sobre todo estas grandes corporaciones, no son medios neutrales de comunicación ni son instituciones filantrópicas, que privilegian ciertas formas de lenguaje y de expresión sobre otras, que están concentrando un enorme poder y que eso desafía a los gobiernos y a la ciudadanía, y que por eso es importante entender cómo funcionan. No está mal que la escuela esté en las redes sociales; lo que no debería pasarnos es dejar pasar la oportunidad para trabajar ese “estar” como modo de reflexión crítica sobre el mundo en el que vivimos. 

El alumno tiene que tomar conciencia del poder de Facebook, Twitter, etc en la opinión de las personas más allá de utilizarlas correctamente como herramientas de estudio. Si esto lo tenemos claro, no contaminaremos nunca nuestro contenido.