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La computadora más chica del mundo: igual a un grano de arena

Científicos de la Universidad de Michigan armaron prototipos de computadoras de un solo milímetro cúbico: es para incrustarlo en células vivas. Podría prevenir el ACV.
Foto: humansinvent.com
Foto: humansinvent.com

En febrero de 1946 se inventó la primera computadora  inteligente del mundo. La Eniac pesaba 27 toneladas y era grande como una habitación: 167 metros cuadrados.

Sesenta y siete años después llega una computadora del tamaño de un grano de arena: sólo un milímetro cúbico.

Científicos de la Universidad de Michigan crearon prototipos de computadoras en miniatura al que llaman Michigan Micro Motes. Y el gran problema no es la cantidad de circuitos que le puedan dar funcionalidades varias, sino la fuente de alimentación de energía, a quien uno de sus impulsores, el profesor Prabal Dutta, consiera que “es el problema real”.

"Si nos fijamos en un ordenador portátil o un teléfono móvil, la batería domina el volumen del dispositivo, así que hemos tenido que dedicar mucho esfuerzo en encontrar la manera de reducir la energía necesaria. Por ejemplo, estos dispositivos no se pueden recargar porque son muy pequeños”.

¿Cómo solucionaron el problema? Es que el dispositivo recolecte energía del entorno que lo rodea, como lo es por ejemplo la energía solar.



La noticia fue dada a conocer por la publicación Humans Invents.

Para prevenir el ACV

La idea es usar estos equipos en edificios, para recoger datos de la temperatura y humedad, como también la idea es insertarlos en los seres humanos, para ser utilizados en “el control de la presión humana, la presión introcular –que es la del ojo-, o la detección de presión intracraneal para detectar cuándo una conmoción cerebral puede a llegar a ser peligroso”.

Sin embargo Dutta aclara que están en una etapa preliminar, ya que aún el equipo científico que desarrolló este prototipo hasta la fecha aún no lo ha probado en seres humanos, aunque sí lo hicieron con ratas.



Respecto del futuro, Dutta pronosticó que estos prototipos “van a controlar el mundo porque nos aportará mucha información”.

La publicación Humans Invents cierra su informe con una pregunta abierta que vale la pena reproducir: ¿hasta dónde va a llegar el ser humano? ¿Cuál es el límite?