Crean orejas artificiales para niños con malformaciones
El avance científico fue publicado por la revista PLoS One. Las orejas humanas artificiales están hechas a partir de cartílago que parecen naturales. Estos dispositivos podrían convertirse en la solución que la cirugía de reconstrucción busca para los niños que nacen con microtia.
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La microtia (en latín "pequeña oreja") es una deformidad del oído externo que ocurre en uno de entre cada 8.000 y 10.000 nacimientos. Muchos de los niños que nacen con microtia tienen el oído interno intacto, pero pierden audición debido a la estructura del oído externo.
Médicos y bioingenieros de la Universidad de Cornell de Estados Unidos anunciaron haber logrado fabricar gracias a la tecnología en 3D orejas humanas artificiales hechas a partir de cartílago que parecen naturales y funcionan perfectamente. Con el mismo aspecto que una oreja normal y que además actúa como un oído natural, lo que supone una esperanza para los niños con una malformación congénita.
"Personas que han perdido una parte o la totalidad de la oreja en un accidente o como consecuencia de un cáncer también podrían beneficiarse de esta tecnología", asegura.
Lawrence Bonassar, profesor adjunto de Ingeniería Biomédica en el mismo centro universitario y coautor de varios informes, y su equipo comenzaron a trabajar con una imagen numérica en 3D de una oreja humana.
Posteriormente lograron convertirla en una verdadera oreja con la ayuda de una impresora en tres dimensiones para poder hacer un molde, en el que introdujeron un gel muy denso de células vivas que sirvió de 'andamio' para que se desarrollara cartílago en él.
En tres meses, estas orejas han generado suficiente cartílago como para sustituir el colágeno utilizando para hacer el molde, explican estos científicos,
"Se necesita media jornada para hacer un molde, alrededor de un día para hacer la impresión en 3D, 30 minutos para inyectar el gel y 15 minutos más para sacar la oreja del molde", cuenta Bonassar.
Antes de ser implantada en el paciente, la oreja artificial es depositada varios días en un cultivo de células vivas.
El científico agrega que el mejor momento para implantar una oreja de bioingeniería en un niño sería a los cinco o seis años porque, a esa edad, las orejas ya tienen el 80% de su tamaño adulto.
Si se garantizan la seguridad del sistema y su eficacia en próximas pruebas, los implantes de orejas de bioingeniería para humanos podrían ser una realidad en solo tres años, asegura el investigador.