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Victoria Almeida, sobre su trabajo con Campanella: "Es una eminencia del cine y una revelación teatral"

Victoria Almeida se luce en Empieza con D, siete letras, de Juan José Campanella, y reestrena su obra La fragilidad de las casas. En una entrevista con MDZ, la actriz habla de su vínculo con el teatro y el futuro del cine argentino.

Victoria Almeida interpreta a Miranda en Empieza con D, siete letras.

Victoria Almeida interpreta a Miranda en Empieza con D, siete letras.

Santiago Aulicino/MDZ

Victoria Almeida transita una temporada intensa: brilla en el rol de Miranda en la obra Empieza con D, siete letras, dirigida por Juan José Campanella, y, a la vez, vuelve al nuevo Teatro Armenia con una obra propia, La fragilidad de las casas. Entre el amor en escena, el streaming y la crisis del cine, la actriz, en una entrevista para MDZ, defiende el teatro como “un hecho político”.

Almeida no disimula su entusiasmo cuando habla de Juan José Campanella. Lo define como “una eminencia” y destaca que, en teatro, su oficio cinematográfico se potencia: dirección de actores precisa y recursos escénicos puestos al servicio del relato. No es la primera vez que trabajan juntos: ya lo hizo en El hombre de tu vida (2011) y en la comedia coral Qué hacemos con Walter.

En Empieza con D, siete letras, Victoria comparte elenco con Eduardo Blanco, Gastón Cocchiarale y Maru Zapata sobre las tablas del Teatro Politeama (Paraná 353). La obra -una comedia dramática y romántica- para ella, “tiene una profundidad, una simpleza y texto muy sólido”.

"Empieza con D, Siete Letras", Juan José Campanella, Eduardo Blanco, Victoria Almeida

"Empieza con D, Siete Letras" volvió al teatro Politeama (Paraná 353, CABA) el viernes 9 de enero.

Además de actuar, Almeida escribe y dirige. El 28 de febrero reestrena La fragilidad de las casas en el nuevo Teatro Armenia (Armenia 1366, Palermo). La obra, narrada por Casandra, presenta a cada capítulo como una casa distinta, un lugar vivido y un vínculo aprendido. En escena, tres actores se multiplican en personajes, con música en vivo y una dinámica vertiginosa. El eje: qué dejamos de nosotros en cada amor y cómo, a veces, uno se pierde intentando ser querido.

Mirá la entrevista completa a Victoria Almeida

Entrevista MDZ a Victoria Almeida

- ¿Cómo viene la temporada de teatro?

- Con muchas cosas. Estoy trabajando en Empieza con D, siete letras, donde tengo el placer enorme de trabajar con Eduardo Blanco, Gastón Cocchiarale y Maru Zapata, bajo la dirección de Juan José Campanella.

Campanella es, para mi gusto, una eminencia del cine y ahora también una revelación teatral porque sabe lo que hace. Se animó al teatro con muy buen gusto, con mucho oficio en la dirección de actores, pero también usando muchos recursos teatrales; así que creo que todo su recorrido cinematográfico le viene muy bien al teatro.

- ¿Es tu primera vez trabajando con Juan José Campanella?

- No, es la tercera vez. Yo había trabajado con él por primera vez en El hombre de tu vida (2011). Y después trabajé en Qué hacemos con Walter, que fue una obra de su autoría junto con Emanuel Diez; era una comedia muy desopilante y bastante coral porque éramos, creo, ocho actores en escena.

Esta vez tengo el gusto de participar de este material que es una comedia dramática y romántica. Creo que en este momento, en la cartelera teatral porteña, hay pocas historias de amor.

"Empieza con D, Siete Letras", Juan José Campanella, Eduardo Blanco, Victoria Almeida
Victoria Almeida hizo su propia interpretación de la obra Empieza con D, Siete Letras.

Victoria Almeida hizo su propia interpretación de la obra Empieza con D, Siete Letras.

- Podemos ver más comedia en la cartelera porteña…

- Sí, sí. En general, hay mucha oferta de "chiste, chiste, chiste". Y acá, en esta obra, la verdad es que tiene una profundidad, una simpleza también y una pluma. Cuando están bien escritas las obras es un placer actuar porque no hay nada que forzar, no hay por qué hacerse los graciosos. Hay un texto muy sólido que contiene todo el material y que tiene todos los elementos para que un actor o una actriz se dé una panzada teatral, porque podés pasar por todos los colores en una sola obra. Así que la verdad es que es exquisito el trabajo y la oportunidad; yo lo estoy disfrutando un montón. La gente se emociona y se divierte; es muy lindo lo que pasa con la obra.

- La obra ya se había estrenado con Fernanda Metilli en el rol protagónico femenino. Vos te sumás en esta nueva edición, en este reestreno. ¿Cómo afrontaste el desafío de sumarte a un elenco que ya estaba establecido?

Victoria Almeida y el desafío de sumarse a Empieza con D, siete letras

- Yo nunca había hecho un reemplazo. Cuando un actor prepara un reemplazo, de una obra que ya es un éxito y que va super bien, en general la obra es el tren que va y el actor se tiene que subir al tren y adaptarse. Yo, en esta oportunidad, como una loca -o mejor dicho, como una persona criteriosa-, llevé una propuesta diferente y el director me dio ese espacio para hacer mi propia versión del material y del personaje.

Obviamente, creo que no hubiese sido una propuesta tentadora si me hubieran invitado a hacer una copia de lo que hacía la actriz anterior; realmente esa no fue la propuesta. La propuesta fue: "Vení a hacer tu interpretación del material", y fue hermoso.

- Tuviste libertad.

- Sí, sí. Y una generosidad también de los compañeros, porque adaptarse a eso no es lo más cómodo. Venía funcionando muy bien la obra y ahora hay otra Miranda. Sí o sí se deben mover varias piezas para los compañeros y ellos están agradecidos, así que estoy re contenta.

Empieza con D, Siete letras, la obra de Juan José Campanella.
El elenco completo de Empieza con D, Siete letras, la obra de Juan José Campanella.

El elenco completo de Empieza con D, Siete letras, la obra de Juan José Campanella.

- Hablando de compañeros, ¿cómo es el laburo con Eduardo Blanco?

- Ah, es maravilloso. Él es un actor delicioso, para mí, de los mejores que tenemos, y mirá que tenemos buenos actores. Pero Eduardo está como muy conectado, está muy presente. Entonces, ya mirarlo a los ojos te pone en el switch correcto porque todo sucede; no hay nada que forzar, sino que hay que sacar de lo que sucede entre nosotros, y ese es el trabajo más lindo. A veces eso no pasa.

- Empieza con D, siete letras no es la única obra que estás presentando en esta temporada. Contame cómo viene la preparación del reestreno de La fragilidad de las casas.

- Sí, estoy reestrenando La fragilidad de las casas el 28 de febrero en el nuevo Teatro Armenia (Armenia 1366, Palermo, CABA). Es una obra que ya tuvo un lindo recorrido el año pasado con un elenco maravilloso. Realmente, hice la obra que soñaba hacer gracias a que tengo un elenco muy creativo que se copó en todo; son actores que también son músicos y tengo una acróbata. Eso le dio al material un vuelo y unas posibilidades expresivas con las que estoy muy fascinada.

Así es La fragilidad de las casas, la obra de Victoria Almeida que vuelve al teatro

Vuelve al teatro "La fragilidad de las casas", de Victoria Almeida

- No es fácil de contar. La obra está contada por Casandra, que es el personaje protagónico, y es un relato en primera persona sobre todo lo que aprendió de los vínculos en su vida. Ella los separa en capítulos que son las distintas casas en las que vivió.

Con otros tres actores en escena, que interpretan los miles de personajes que ella fue conociendo, hay una dinámica muy vertiginosa porque entran, salen, tocan... la música en vivo la hacen ellos.

A través de ese relato, que es bastante ágil y tiene mucho humor, también hay profundidad porque hablamos de lo que uno deja de sí mismo en cada romance, en cada amor, y de cómo a veces uno se pierde en el deseo de querer ser querido. Se plantean muchas preguntas en relación al vincularse y a las dificultades actuales de hacerlo, que son varias. Y hay una relectura del mito de Casandra que dialoga con la obra; es un trabajo medio loco también.

- ¿Y cómo convive esta faceta de directora con la de actriz protagónica de dos obras que están al mismo tiempo en cartelera durante la temporada?

- No sé. En la parte de escribir y dirigir, si bien tengo formación dramatúrgica, me acerco desde un lugar super intuitivo. Cada vez que escribí y dirigí una obra lo hice pensando en la obra que a mí me gustaría ver, sin mucha idea de si a alguien le va a gustar esto que estoy armando. Después sucede que el trabajo resulta tan honesto que la gente se identifica con eso, porque estoy hablando de las cosas que me importan a mí.

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La fragilidad de las casas vuelve el 28 de febrero al Teatro Armenia.

La fragilidad de las casas vuelve el 28 de febrero al Teatro Armenia.

Pero es pura intuición y un total desenganche de qué es lo que va a funcionar. No tengo una visión comercial en ese sentido. No tengo idea de si a alguien le va a gustar lo que a mí me gusta, si a alguien le va a emocionar lo que a mí me emociona o si a alguien le va a hacer reír lo que a mí me hace reír. Por eso hay tanto nervio a la hora de estrenar esas obras, y pienso: "Ay, ¿qué va a pasar con esto?".

- Pero tenés la convicción de que es honesto, que es lo que vos creés.

- Sí, sí, sí. Tengo un termómetro muy afilado de lo que a mí me gusta y, evidentemente, armo buenos grupos porque el trabajo se termina completando con lo que sucede en el proceso creativo. En esta oportunidad tuve la fortuna de tener un elencazo que elevó mucho la vara de lo que yo esperaba del espectáculo.

- ¿Es el mismo elenco que el del año pasado?

- Sí, aunque tengo una acróbata de reemplazo porque se me lesionó la anterior entrenando.

- El año pasado trabajaste en La función que sale mal, una obra de comedia con mucho gag y con el misterio de un asesinato de fondo. ¿Qué género teatral te gusta más? ¿Preferís el romance antes que la comedia?

- La verdad es que no. Me gusta lo dulce y lo salado, como un poco de todo. Me divierte mucho hacer comedia pura y dura. Sobre todo en La función que sale mal, en la que estuve hasta diciembre del año pasado, era una comedia muy física y a mí ese humor me divierte mucho de ver y de hacer. Pero bueno, cuando me llegó la propuesta de hacer Empieza con D, siete letras, y vi la profundidad del material, realmente me tiré de cabeza.

- Contás con mucho recorrido en la televisión argentina pero, en 2023, trabajaste en El Reino y después en Atrapados, para Netflix. ¿Cómo se dio ese salto al streaming? ¿Hay diferencias en cuanto a la producción o al trabajo como actriz en la televisión versus streaming?

Victoria Almeida y el trabajo de los actores en streaming

- Mirá, lo que pasa es que cuando se están filmando series para plataformas se trabaja de una manera muy similar al cine, en cuanto a los tiempos de un rodaje. No tiene nada que ver con la televisión de cuando se hacían tiras, lo cual ya no existe más.

Ahora es buenísimo que las plataformas estén viniendo a filmar algunas cosas acá. Pero lo cierto es que, lamentablemente, es lo único que está sucediendo debido a que el INCAA no está haciendo películas. Hay un vacío ahí que, por suerte, se está llenando con las plataformas. Pero bueno, si en algún momento deja de suceder porque no conviene tanto filmar en Argentina, quedaríamos con ese agujero.

- Cuando vas a hacer un casting, actualmente, ¿apostás sobre todo al streaming? ¿Buscás otros proyectos en el cine?

- Yo tengo más recorrido en el cine independiente que en plataformas. Más allá del encuadre de quién lo hace o lo produce, a mí lo que más me convoca es el contenido, lo que se va a contar, el personaje que tengo para aportar, si esa historia me emociona o me divierte. El punto de vista del director o la directora es algo que me convoca mucho más que ver quién lo hace o dónde va a salir.

- Para vos, ¿qué es lo que hace especial al teatro, que seguís apostando por ello?

- Es enorme el teatro. Para mí el teatro es un ritual, de lo más primitivo que tenemos. Es un encuentro de un grupo humano, de una comunidad que se reúne ese día a participar de ese evento que es único porque es en vivo y va a ser diferente, seguramente, al del día anterior.

Victoria Almeida
En 2025, Victoria Almeida se puso en la piel de Florence Colleymore en La Función que Sale Mal.

En 2025, Victoria Almeida se puso en la piel de Florence Colleymore en La Función que Sale Mal.

Es ese hecho donde todos apagamos los telefonitos durante esa hora y media o dos horas que dura el espectáculo y estamos ahí metiéndonos en una historia. Eso es algo que solamente pasa en el teatro. La gente ahora está mirando películas con el celu, así, scrolleando.

- Sí, hay hasta telenovelas en reels de Instagram, bien cortitas. ¿Qué pensás sobre eso?

- No tengo ningún problema con eso, es algo más. Pero me parece una experiencia mucho más comunitaria la de estar ahí y ser parte de algo con otros; tiene algo de ritualcito. Además de meternos en una profundidad, porque somos testigos de lo que sucede ahí, somos parte y está vivo; por lo cual algo podría salir mal.

Eso impone una atención de estar ahí viendo como, por ejemplo, una acróbata haciendo algo difícil o el equilibrista que camina por la cuerda floja y se puede caer; entonces la atención es total. Es otra la experiencia.

- ¿Por qué creés que la gente sigue prefiriendo ir a ver una obra de teatro en las tablas porteñas?

- En Buenos Aires tenemos una oferta espectacular, no solo en calle Corrientes. Te vas para el off y te encontrás obras divinas, super genuinas y quizás mucho más arriesgadas también. Tenés el San Martín, el Cervantes. Tenés encuadres bien diversos. Hay teatro para todos los gustos, de todos los colores y de todos los precios; Buenos Aires es maravillosa en ese sentido.

Yo creo que somos una cultura bastante teatrera; por lo menos en Buenos Aires se va mucho al teatro. Hay algo cultural ahí que, esperemos, no se corte. Hay momentos donde lo económico influye mucho porque lo primero que recortás es de lo que podés prescindir. Pero bueno, yo creo que el teatro es muy saludable para nuestra sociedad porque viene a rebatir ideas también. El teatro es un hecho político. Depende de la obra que veas, debería abrirte la cabeza. El teatro tiene ese poder.