Viajaba a Mendoza para un casamiento y JetSmart la dejó sin vuelo, fiesta y solución
Paula viajó con margen para llegar a un casamiento en Mendoza, pero una cadena de demoras y una reprogramación absurda de JetSmart la dejaron en tierra.
Por la reprogramación del vuelo, Paula se quedó sin viaje y sin poder asistir a un casamiento en Mendoza.
ShutterstockHabían hecho todo para evitar un contratiempo. Paula y su marido no eligieron viajar sobre la hora ni apostaron a llegar con lo justo. Al contrario: compraron el vuelo con un día de anticipación para asegurarse de estar en Mendoza antes de un casamiento al que debían asistir el sábado 4 de abril a las 17.
La idea era simple y razonable: si había una demora, todavía tendrían margen. Pero nada salió como esperaban. Lo que parecía una decisión prudente terminó convertido en una larga noche de espera, cambios de horario y una solución final que, según contó la pasajera a MDZ Ciudadano, fue directamente “una falta de respeto”.
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Un viaje organizado para no correr riesgos
El vuelo estaba previsto para el 3 de abril a las 20. Paula y su marido iban a viajar desde Buenos Aires hacia Mendoza, donde al día siguiente tenían un compromiso importante. Por eso habían decidido salir antes y no el mismo día del evento. Querían evitar justamente lo que terminó ocurriendo: que un retraso aéreo les complicara por completo los planes.
Sin embargo, el primer cambio apareció antes de despegar. El horario original fue modificado y el vuelo pasó a estar anunciado para las 21:14. La demora, en ese momento, todavía parecía manejable. No alteraba del todo la lógica del viaje ni ponía en riesgo la llegada. Con esa idea en mente, la pareja se presentó en Aeroparque el mismo 3 de abril a las 19:30, casi dos horas antes, con tiempo suficiente para embarcar y esperar tranquilos.
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La espera en Aeroparque y la ilusión de llegar igual
Ya en el aeropuerto, todo siguió moviéndose. A las 21:20, en la puerta 12, JetSmart informó una nueva reprogramación: el vuelo saldría a las 23.02. Fue ahí cuando Paula, todavía intentando tomarlo con calma, pensó que haber sido previsora había valido la pena. “Qué suerte que fuimos previsores con mi marido”, recordó ante MDZ Ciudadano. Con esa idea, se quedaron esperando en Aeroparque, tomando un café y confiando en que, aun con demora, el viaje finalmente se iba a hacer.
Pero la situación volvió a cambiar. A las 23:15, cuando ya acumulaban varias horas en el aeropuerto, llegó el aviso que derrumbó cualquier posibilidad de sostener el plan. Les informaron que el vuelo volvía a reprogramarse y que ya no había lugares para salir al día siguiente por la mañana. La única alternativa disponible, les dijeron, era viajar recién el domingo. Para Paula y su marido, eso significó bajar definitivamente los brazos: ya no iban a llegar al casamiento.
Sin casamiento y con una reprogramación insólita
La pérdida del evento fue el golpe más inmediato. Pero no fue lo único. Lo que terminó de indignar a Paula fue la alternativa que la empresa le ofreció como reprogramación. Según relató a MDZ Ciudadano, JetSmart le cambió el tramo Buenos Aires-Mendoza para el lunes 6 de abril. El problema era tan evidente como absurdo: en su itinerario original, el pasaje de regreso desde Mendoza a Buenos Aires estaba previsto para el 5 de abril a las 8:30 de la mañana. Es decir, la nueva fecha para irse era posterior a la fecha en la que debía volver.
Para la pasajera, la propuesta no tuvo ningún sentido. “Una ridiculez. Parece que te toman el pelo con la solución. Una falta de respeto”, dijo a este medio, molesta no solo por haber perdido el viaje, sino también por la falta de una respuesta coherente frente a un problema que ya les había arruinado un compromiso importante.
Cuando prever no alcanza
La historia de Paula deja al descubierto una sensación muy conocida entre los pasajeros que enfrentan reprogramaciones de último momento: no siempre alcanza con organizarse bien. Ella había comprado el vuelo un día antes justamente para reducir riesgos. Había llegado temprano al aeropuerto. Había esperado con paciencia. Había intentado adaptarse a cada modificación. Y aun así, terminó sin viajar, sin asistir al casamiento y con una solución que, lejos de reparar el daño, profundizó todavía más la bronca.
Su testimonio, compartido con MDZ Ciudadano, vuelve a poner el foco en un tema sensible para quienes vuelan en el país: una demora puede ocurrir, pero lo que resulta más difícil de aceptar es que la respuesta de la empresa no contemple la lógica básica del viaje del pasajero. Porque una reprogramación puede ser una salida. Salvo cuando, como en este caso, termina pareciendo una burla.
Si tenés un reclamo o una mala experiencia como consumidor, comunicalo a ciudadanos@mdzol.com, con una breve explicación del hecho ocurrido y un teléfono o correo electrónico para que luego podamos contactarte.