Verano seguro: guía completa para cuidar a los chicos en colonias y piletas
Cada verano trae el desafío de proteger a los más chicos de los riesgos y las medidas básicas en protección solar, hidratación y seguridad en el agua.
En piletas y playas, el agua y la arena multiplican la intensidad de los rayos, por lo que el riesgo aumenta incluso bajo la sombra.
Archivo.Las colonias de vacaciones representan mucho más que un espacio de entretenimiento; son una experiencia educativa y social fundamental. Para que este entorno sea realmente beneficioso, la seguridad debe ser la prioridad. Al elegir un espacio, es vital verificar que cuente con personal entrenado en primeros auxilios, infraestructura con sombra, acceso a agua potable y protocolos para emergencias o jornadas de calor extremo.
Cuidar la piel de los chicos es prevenir enfermedades en la adultez
Se estima que durante los primeros 18 años de vida recibimos el 80% de la radiación solar de toda nuestra existencia. Por ello, la protección debe ser un hábito familiar permanente.
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- Horarios críticos: evitar el sol entre las 10 y las 16 horas. Una regla simple es observar la sombra: si es más corta que la altura del niño, el riesgo es máximo.
- Aplicación correcta: el protector debe ser de amplio espectro (UVA/UVB) con un factor (FPS) de 30 o superior. Debe aplicarse 30 minutos antes de la exposición y renovarse cada dos horas, o tras salir del agua.
- Indumentaria: priorizar ropa holgada de colores claros, sombreros de ala ancha y —un aspecto clave pero olvidado— anteojos de sol originales (no de juguete) para proteger la córnea y la retina.
- Reflejo: en piletas y playas, el agua y la arena multiplican la intensidad de los rayos, por lo que el riesgo aumenta incluso bajo la sombra.
En cuanto al repelente, la Academia Americana de Pediatría sugiere productos con una concentración de DEET no mayor al 30%. No deben usarse en menores de dos meses. Para los chicos más grandes, el adulto debe aplicar el producto en sus propias manos y luego extenderlo sobre la piel del niño, evitando ojos, boca y manos (para prevenir que se lleven el producto a la boca). Un dato fundamental: primero se aplica el protector solar y, 20 o 30 minutos después, el repelente. Jamás deben mezclarse.
Por otro lado, los niños -especialmente los menores de un año- son vulnerables al golpe de calor. La recomendación es ofrecer agua potable constantemente, incluso si no manifiestan sed, y fomentar la lactancia materna en los bebés. Es imperativo estar atentos a los signos de alarma: temperatura elevada, piel roja y caliente, decaimiento, confusión, vómitos, mareos o una orina muy oscura. Ante estos síntomas, se debe buscar asistencia médica inmediata, ya que el golpe de calor es una urgencia vital.
Los menores de un año son vulnerables al golpe de calor
En cuanto a la seguridad en el agua, la regla primordial es ni un segundo de distracción. El ahogamiento es una de las principales causas de muerte evitable en la infancia. Los accidentes suceden en segundos. La supervisión por parte de un adulto debe ser permanente y cercana, sin importar si hay guardavidas presente. En el ámbito privado, las piscinas deben tener cercos perimetrales de al menos 1,20 metros con trabas de seguridad. Es importante recordar que los flotadores son solo un complemento y no reemplazan la vigilancia. Además, se debe desalentar que los chicos corran por los bordes para evitar caídas y traumatismos.
La alimentación juega un rol clave
Se debe fomentar el lavado de manos antes de cada colación y priorizar el consumo de frutas y verduras de estación. Si los niños llevan vianda a la colonia, es fundamental asegurar que los alimentos conserven la cadena de frío para evitar intoxicaciones alimentarias. La prevención integral, desde la mochila hasta el comportamiento en la pileta, permite que las vacaciones sean lo que deben ser: un espacio de juego, aprendizaje y seguridad.
* Dra. María Cecilia Avancini, médica pediatra y jefa de Pediatría de vittal.

