Universidades apuestan a formar talento con discapacidad intelectual
Con 7 de cada 10 personas con discapacidad fuera del mercado laboral, la formación en universidades aparece como la clave para transformar inclusión en talento.
Las universidades tienen un rol clave en la formación de talento para personas con discapacidad.
Frente a un escenario global que expone fuertes niveles de exclusión laboral, la inserción de personas con discapacidad intelectual vuelve a instalarse como un desafío que exige repensar el proceso completo, mucho antes de la instancia de contratación.
Los datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) son elocuentes: siete de cada diez personas con discapacidad permanecen inactivas en el mercado laboral, una realidad que deja al descubierto una profunda brecha de competencias.
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Lejos de limitarse a la falta de oportunidades, el problema radica en la formación previa y en el acceso a herramientas que permitan construir perfiles profesionales reales y competitivos. En un mercado atravesado por cambios tecnológicos permanentes, la inclusión genuina no se sostiene solo en la buena voluntad, sino en la posibilidad concreta de que cada persona pueda aportar valor y para tal fin las universidades tienen una función clave.
Discapacidad, talento y empleo
En este sentido, Gisela Caraglio, coordinadora de la Diplomatura en Competencias para la Inclusión Social y Laboral de Universidad Siglo 21, advierte sobre la tensión que enfrentan muchas empresas: “Las organizaciones suelen tener intención de incluir, pero se encuentran con brechas de habilidades muy grandes. La inclusión no puede sostenerse únicamente desde la responsabilidad social empresaria; debe apoyarse en la capacidad real de la persona para desempeñarse y crecer”.
Actualmente, la Universidad Siglo 21 es la única institución en Argentina que ofrece un programa de educación superior específico para personas con discapacidad intelectual, con un trayecto académico de dos años y medio orientado a la construcción de un proyecto de vida autónomo y con proyección laboral.
Más allá de los contenidos técnicos, la experiencia universitaria genera un impacto que trasciende lo académico. La posibilidad de habitar la universidad, cumplir responsabilidades, interactuar con pares y enfrentar desafíos intelectuales promueve un cambio profundo de paradigma: dejar de ver la discapacidad desde la carencia para empezar a reconocerla como talento activo.
“Lo que ocurre en el aula es una transformación personal. Cuando el estudiante se apropia de su rol universitario, cambia su postura frente al mundo. Ganan confianza, y esa seguridad es clave para sostenerse luego en un entorno laboral”, explica Caraglio, al subrayar que la autonomía y la autoestima son tan determinantes como las habilidades técnicas.
Reunión informativa
En este marco, Universidad Siglo 21 realizará una reunión informativa sobre la diplomatura, destinada a personas interesadas, familias y referentes que acompañan los procesos de decisión vocacional. El encuentro será el lunes 26 de enero, a las 14.30, en modalidad online, con transmisión simultánea en las sedes de Buenos Aires, Río Cuarto y Córdoba.
La actividad constituye el primer paso del proceso de inscripción y una instancia clave para despejar dudas sobre el enfoque académico, el acompañamiento pedagógico y el perfil formativo del programa.

