Una radiografía de la millonaria mansión de Guaymallén que ahora está en venta
La mansión que perteneció al doctor Humberto Notti esconde tras sus puertas un recorrido que revela décadas de historias cubiertas de polvo.
La histórica mansión donde vivió el doctor Humberto Notti.
ALF PONCE MERCADO / MDZLa mansión ubicada en Bandera de los Andes al 2250, en pleno Guaymallén, vuelve a despertar curiosidad. Dicha casona perteneció a la familia Notti-Cantú, un linaje ligado a la medicina mendocina.
Allí vivió por un tiempo el doctor Humberto Notti, cuya trayectoria hoy da nombre al hospital pediátrico más importante de la provincia. Con el paso de los años, la propiedad quedó en manos de Raúl Cantú, hijo de la hermana del médico.
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Desde afuera se ve imponente: tras el frente enrejado, un corredor de baldosas se abre paso entre un amplio jardín que acompaña las rejas oxidadas que hoy separan el pasado del presente. Ya dentro del terreno, aparece sobre la entrada principal una pequeña escalinata que conduce a una puerta de madera vidriada, flanqueada por dos columnas que anticipan el estilo extravagante de la casona.
Hacia la derecha, una escalera exterior sube hasta la terraza, donde se destacan unas terminaciones que simulan ser de madera, como si fueran ramas extendidas de un árbol detenido en el tiempo. Esa mezcla de materiales y formas deja ver la estética propia de los chalets que marcaron tendencia hace más de un siglo. Todo el frente mantiene una presencia que, aun con el desgaste, impone respeto.
Paredes con historia
El interior es otro viaje. Apenas se cruza el umbral, aparece un aire a mansión embrujada: muebles cubiertos de tierra, cortinas gruesas que filtraron décadas enteras de sol y ventanas vidriadas con diseños particulares. Los tapizados repiten esa estética recargada y generan una sensación entre fascinante y tenebrosa.
En el interior de la mansión, destacan los azulejos blancos de los baños, mezclados con mobiliario de tonos llamativos que todavía conservan su forma original. La cocina repite ese esquema: paredes recubiertas de azulejos blancos, una mesada negra.
Uno de los rincones más impactantes es la biblioteca, una sala donde descansa un viejo sillón frente a una pequeña chimenea. La escena parece congelada en 1950: libros apilados, telarañas en las esquinas y un ambiente que remite a una novela clásica de misterio.
En la cochera, el detalle más repetido por quienes han pasado por allí: un Ford modelo 46, cubierto de tierra, que ya en 1951, según recordó Laura Maidana a MDZ, descansaba como un objeto inmóvil dentro de la vida familiar.
Entre el abandono, un incendio y la venta
En agosto de 2025, un incendio en la casona volvió a poner en agenda el inmueble. Un transeúnte registró cómo una columna de humo salía desde el interior, aunque el fuego terminó siendo menor gracias a la lluvia que caía esa noche. Aun así, dejó marcas en algunos sectores y alimentó la sensación de misterio que hoy rodea al lugar.
Los vecinos aseguran que la casa no está del todo abandonada: dicen que hay encargados que viven en una vivienda contigua y que tendrían acceso directo a la mansión a través de una puerta en el paredón.
En estos días, la propiedad apareció formalmente en el mercado inmobiliario. La empresa Remax la ofrece a 600.000 dólares, con un terreno de 5.000 m², 600 m² cubiertos, 15 ambientes, seis dormitorios, dos baños, un toilette y dos cocheras. Con 125 años de antigüedad, se presenta como una casa a reciclar o un terreno apto para proyectos de desarrollo gracias a su doble frente, uno sobre Bandera de los Andes y otro sobre el Lateral Norte del Acceso Este.
Un viaje en el tiempo en plena Mendoza
El césped crecido, las rejas oxidadas y el polvo acumulado en su fachada muestran el paso del tiempo, pero también la posibilidad de una segunda vida para una de las construcciones más reconocidas de Guaymallén. La mansión Notti se ofrece con financiamiento y apta para crédito, pero lo que realmente vende es su historia y un recorrido por el pasado mendocino, ambientes de novela y un Ford ’46 que sigue ahí, imperturbable, como si custodiara el pasado.







