Una Iglesia de hechos y no solo palabras
Monseñor Jorge García Cuerva convoca a renovar la evangelización en Buenos Aires con cercanía, vínculo y gestos concretos de esperanza.
Jorge Ignacio García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires.
Analía Melnik/MDZEn un contexto marcado por la búsqueda de sentido y los desafíos sociales de Buenos Aires, el Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Jorge García Cuerva, ha presentado su Carta Pastoral 2026: "Queremos ver a Jesús". El documento no es solo una reflexión teológica, sino un enérgico llamado a la misión dirigido a toda la comunidad porteña para recuperar el "anuncio testimonial" en cada rincón de la ciudad.
Un diagnóstico de la fe en la ciudad
El arzobispo parte de una realidad estadística desafiante: según el censo de 2022 y encuestas de creencias religiosas, aunque el 56% de los porteños se consideran católicos (aproximadamente 1.700.000 personas), la gran mayoría son "cristianos anónimos" que no participan de las estructuras eclesiales. El Arzobispo se interroga sobre la eficacia de las 186 parroquias y 260 escuelas confesionales para llegar a estos ciudadanos. El texto identifica un "hambre de sentido" en una población cansada, que busca no normas o actividades, sino una experiencia personal y comunitaria con Jesús.
El Kerigma: el corazón del mensaje
El eje central de la carta es la recuperación del Kerigma, definido como la proclamación gozosa de que Jesucristo está vivo y ama a cada persona. García Cuerva advierte sobre un error histórico: pretender catequizar (instruir en la doctrina) sin haber evangelizado previamente (propiciar el encuentro personal con Cristo). En sus palabras, "No se trata de ofrecer primero estructuras, normas o actividades, sino a Jesús mismo, a la experiencia de su Persona, a Aquél que nos transformó la vida". El documento enfatiza que el Kerigma no es una etapa que se abandona, sino el hilo conductor que debe iluminar toda tarea catequística y social.
Pistas para el anuncio: el modelo de Pedro y Juan
Para ilustrar cómo debe ser este anuncio hoy, el Arzobispo utiliza el pasaje bíblico de la curación del paralítico en la puerta del Templo (Hechos 3, 1-16).
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De este relato extrae certezas fundamentales:
- La primacía de la oración y la comunidad: no se puede anunciar a Jesús de forma aislada o sin vida espiritual;
- La mística de la mirada: al igual que los apóstoles dijeron "míranos", la Iglesia necesita una "mirada cercana" para conmoverse ante el dolor ajeno;
- Cercanía, presencia y vínculo: conceptos clave para superar el anonimato y la soledad que imperan en Buenos Aires.
En palabras del arzobispo: “La cercanía refiere a un contacto físico de proximidad, de cierta vecindad. A la presencia podríamos sintetizarla en la expresión «estoy» cuando le queremos decir a alguien que nos sienta unidos a él en el momento que está viviendo, que lo sostenemos, que lo bancamos en lo que le pasa. El vínculo es el resultado de los dos anteriores: porque estamos cerca y porque somos presencia, podemos vincularnos más”. Lo que implica reconocernos verdaderamente como hermanos. Nuestro pastor nos invita a que el anuncio de la Buena Noticia debe expresarse con gestos concretos de ternura y acompañamiento, no solo con palabras.
El desafío de las "Cuatro P"
Hacia el final del documento, el Arzobispo propone un método práctico para evitar que las ideas queden en "una hoja de papel". Insta a las comunidades a aplicar lo que denomina las Cuatro P:
- Preguntarnos: cuestionar con sinceridad qué estamos haciendo y qué debemos cambiar.
- Pensar juntos: dialogar y discernir en comunidad las prioridades pastorales.
- Proponer acciones concretas: elaborar líneas de acción viables, creativas y audaces.
- Practicar: bajar a la realidad las propuestas "sin demoras, sin asco y sin miedo".
- El diagnóstico de la ciudad: soledad y anonimato
El Arzobispo identifica que uno de los mayores "signos de los tiempos" en Buenos Aires es la soledad profunda de sus habitantes. A pesar de vivir en una urbe densamente poblada, señala que los porteños sufren por la falta de vínculos profundos y la incapacidad de detenerse a mirarse a los ojos.
Ante esto, el desafío no es solo espiritual, sino social:
- Superar el anonimato: la Iglesia debe ofrecer una "mirada cercana" frente a una civilización herida por la curiosidad malsana pero vacía de projimidad.
- Anuncio encarnado: García Cuerva rechaza las espiritualidades que buscan a un Dios "desencarnado y neutro" que no tiene nada que decir sobre la realidad social y política de hoy.
- Vínculos reales: se busca pasar de la simple cercanía física al "vínculo", donde las personas se reconozcan verdaderamente como hermanos.
Reformas en las estructuras: de la "aduana" al acompañamiento
La carta es muy crítica con la tendencia a la despersonalización y la obsesión por las cantidades o los números en la pastoral. Los desafíos concretos incluyen:
- Revisión de la catequesis: el Arzobispo pide cuestionar si la catequesis sacramental en colegios y parroquias se ha vuelto meramente administrativa o si realmente transmite que Cristo está vivo.
- Superar el "habríaqueísmo": describe este término como la tentación de señalar errores ajenos sin asumir la responsabilidad de cambiarlos. Nos invita a dejar de planear infinitamente y empezar a actuar. Esto neologismo fue mencionado por el entonces Cardenal Bergoglio en un consejo presbiteral en el año 2012.
- Misión "ad intra": antes de salir a otros lugares, la Iglesia porteña debe revisar cómo se anuncia a Jesús dentro de sus propias estructuras, reconociendo que muchas veces se está "mudo" o sin fervor.
La frontera digital y la presencia pública
Monseñor García Cuerva no ignora el entorno moderno y propone habitar los espacios donde los porteños pasan su tiempo:
- Entorno digital: desafía a las comunidades a estar en las redes sociales no solo para informar horarios o actividades, sino para compartir la vivencia personal con Dios. La virtualidad debe ser un reflejo del encuentro real.
- Incidencia social: lamenta la "poca incidencia social del kerigma" en la vida pública y exhorta a los bautizados a asumir su misión profética en la sociedad.
- Fraternidad sacerdotal y laical: insta a superar el individualismo, especialmente entre los clérigos, ya que la división interna anula la fuerza del mensaje evangelizador.
El llamado final a la acción
El Arzobispo cierra con un mensaje de urgencia: "No más palabras, a los hechos". Propone que, si una práctica pastoral resulta, se convierta en un plan más amplio; si no resulta, siempre hay tiempo para modificar y volver a empezar.
Las comunidades educativas frente a la misión
A las comunidades educativas tiene mucho que decirnos. A los docentes nos gusta planificar pero decir que reflexionamos y cambiamos nuestras propias prácticas. Por eso, las tres palabras cercanía, presencia y vinculo resultan fundamentales para hacer en nuestras escuelas, lugares de encuentro con Jesús. Y las cuatro “P” son un desafío para educar en ese triple lenguaje del cual nos hablaba el Papa Francisco, “el de la mente, el del corazón y el de las manos”.
La carta concluye con un pedido de intercesión a María, "estrella de la evangelización", y una cita del Papa León XIV que resume la misión: ser una Iglesia que mira más allá de sí misma y pone a Cristo en el centro, una Iglesia misionera.
* Mg. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación.