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Transferir un auto usado en febrero 2026: cuánto cuesta ponerlo a tu nombre

En febrero de 2026, el cambio de titularidad de un auto mantiene aranceles por porcentaje y suma impuestos y verificaciones que dependen de la provincia.

Qué es lo que se tiene que tener en cuenta a la hora de transferir un auto.

Qué es lo que se tiene que tener en cuenta a la hora de transferir un auto.

ALF PONCE MERCADO / MDZ

Comprar o vender un auto usado en Argentina no termina cuando se entrega la llave: el paso decisivo es registrarlo a nombre del nuevo dueño. Ese trámite formaliza la propiedad y, al mismo tiempo, protege al vendedor frente a posibles reclamos posteriores vinculados con multas, impuestos o hechos ocurridos después de la operación.

En febrero de 2026 siguen vigentes las reglas ajustadas durante 2025, con algunos aranceles retocados y un proceso más digitalizado, aunque el costo final continúa condicionado por cargos adicionales según la jurisdicción.

Cómo se calcula el arancel principal

El monto base se define como un porcentaje del valor del vehículo y no surge de lo que acuerden comprador y vendedor, sino de la valuación oficial que publica la Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad del Automotor (DNRPA).

Para unidades de fabricación nacional, el arancel se ubica en el 1% de esa valuación. Si se trata de un modelo importado, el porcentaje sube al 2%. Ese componente suele ser el más visible, pero no es el único: funciona como punto de partida sobre el que se apilan otros pagos que varían por provincia y por tipo de gestión.

Los autos usados bajaron un 20%. Foto: web
Este es el precio de la transferencia de un auto usado.

Este es el precio de la transferencia de un auto usado.

Impuestos, formularios y dónde se hace

A lo anterior se agregan tributos y conceptos obligatorios. Un caso típico se da en Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Buenos Aires, donde se cobra un impuesto de sellos del 3%, que impacta fuerte en el total a pagar. Además, se incluyen el informe de infracciones, el Formulario 13 y la verificación policial. La gestión puede completarse en el registro donde está radicado el auto o en el que corresponde al domicilio del comprador, según el caso. El recorrido, en general, arranca online: se realiza una precarga en la web de la DNRPA, se ingresan los datos de la operación y se solicita un turno para concurrir y cerrar el trámite de manera presencial.

Papeles indispensables para no trabarse en la transferencia

La lista de documentación es concreta y conviene revisarla antes de pedir turno. El eje es la Solicitud Tipo 08, firmada por el vendedor y con certificación válida, porque allí queda asentada la voluntad de la transferencia. También se presentan el título del automotor y las cédulas vigentes. Del lado del comprador, se exige DNI y constancia de CUIT, CUIL o CDI, de acuerdo con su situación. A esto se suma un paso que suele generar demoras si se deja para último momento: la verificación policial, que comprueba que motor y chasis coincidan con lo registrado. Ese control tiene una vigencia de 150 días hábiles administrativos, por lo que debe estar dentro del plazo al momento de finalizar la presentación.

En operaciones de monto elevado aparecen requisitos extra vinculados con controles de prevención. Si el valor del vehículo supera los $92.663.642, se solicita una declaración jurada de licitud de fondos ante el registro, conforme a lo dispuesto por la Unidad de Información Financiera (UIF). En esos casos no alcanza con completar el formulario: suele pedirse respaldo documental que justifique el origen del dinero utilizado para la compra. Si falta esa acreditación, el trámite puede quedar observado hasta regularizar la situación.

Con todos los pagos efectuados y la documentación en regla, el registro emite los nuevos instrumentos a nombre del comprador, que pasa a figurar como titular. Para evitar sorpresas, la recomendación práctica es presupuestar con margen: además del porcentaje base, considerar sellos (si corresponde), verificación, informes y formularios. Y un detalle que ahorra tiempo: llevar copias, chequear firmas certificadas y no pedir turno sin tener resuelta la verificación, porque suele ser el punto que más fácilmente se vence o se retrasa.