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Tormenta de Santa Rosa: por qué se forma, cómo se origina y qué efectos puede generar

El SMN explica que la tormenta de Santa Rosa se relaciona con cambios atmosféricos de fines de agosto y no ocurre todos los años ni con la misma intensidad.

La tormenta de Santa Rosa llegó este jueves al AMBA.

La tormenta de Santa Rosa llegó este jueves al AMBA.

NA

La llamada tormenta de Santa Rosa no es un evento que necesariamente ocurra cada 30 de agosto. Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), su aparición se relaciona con condiciones atmosféricas típicas del final del invierno, cuando el centro y noreste argentino pueden reunir calor, humedad e inestabilidad suficientes para generar tormentas.

La tormenta de Santa Rosa forma parte de una tradición popular asociada a los últimos días de agosto, particularmente el 30 de agosto cuando se festeja la fecha de Santa Rosa de Lima. Desde el punto de vista meteorológico, sin embargo, no existe una tormenta específica que deba producirse cada año. El SMN aclara además que para hablar técnicamente de tormenta debe existir actividad eléctrica, con relámpagos y truenos.

Su explicación está vinculada con la transición entre el invierno y la primavera. Hacia fines de agosto puede comenzar a ingresar aire cálido y húmedo desde el norte, mientras aumenta la radiación solar sobre el suelo. Al mismo tiempo, continúan llegando perturbaciones atmosféricas desde el oeste, una combinación que puede favorecer la formación de tormentas.

La Tormenta de Santa Rosa mantiene bajo alerta a varias provincias del país con fenómenos de distinta intensidad.

La Tormenta de Santa Rosa mantiene bajo alerta a varias provincias del país con fenómenos de distinta intensidad.

Qué muestran los registros históricos

El Servicio Meteorológico Nacional analizó las observaciones del Observatorio Central Buenos Aires entre 1906 y 2024, tomando como referencia el período comprendido entre el 25 de agosto y el 4 de septiembre. En esos 119 años, se registraron tormentas en 68 oportunidades, es decir, en el 57% de los casos.

El dato muestra que existe una frecuencia considerable de tormentas alrededor de esa fecha, pero también confirma que el fenómeno no ocurre todos los años. Además, los episodios registrados tuvieron distinta intensidad y no siempre estuvieron acompañados por lluvias abundantes. En 2024, por ejemplo, entre el 30 y el 31 de agosto se acumularon 118 milímetros de lluvia en el Observatorio Central Buenos Aires.

La probabilidad tampoco es igual en todo el país. El SMN señala que las condiciones para la actividad eléctrica son más frecuentes en el centro y este argentino. En el Noroeste, la sequedad del aire reduce la posibilidad de tormentas, mientras que en Patagonia estos fenómenos también son menos habituales en esta época.

Qué consecuencias puede generar

Las repercusiones dependen de la intensidad, duración y ubicación de cada tormenta. Estos episodios pueden estar acompañados por lluvias intensas en poco tiempo, fuerte actividad eléctrica, ráfagas y caída de granizo.

Entre los principales riesgos aparecen acumulación de agua, caída de ramas u objetos, dificultades para circular y daños vinculados con vientos fuertes o descargas eléctricas. El SMN recomienda permanecer en lugares cerrados, evitar calles inundadas y zonas ribereñas, asegurar objetos que puedan desplazarse y mantenerse alejado de árboles durante episodios severos.

Las precipitaciones también pueden tener efectos positivos en áreas productivas. El INTA informó que las lluvias asociadas al episodio de 2024 permitieron recuperar parte de la humedad de los suelos luego de un invierno seco y beneficiaron cultivos en algunas zonas bonaerenses.