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Susto en San Martín: apareció una serpiente en pleno centro y encendió alarmas

En San Martín, una serpiente fue retirada de una esquina céntrica por Policía y Defensa Civil y trasladada a un ambiente natural, sin ningún incidente.

Este tipo de serpiente alertó a todos durante este fin de semana en San Martín.

Este tipo de serpiente alertó a todos durante este fin de semana en San Martín.

El centro de San Martín se detuvo por un instante. En la intersección de Brown con Boulogne Sur Mer, una serpiente tomó un bolardo como refugio y encendió las miradas. Los vecinos se sorprendieron. Algunos gritaron. Otros sacaron el celular.

La Policía y Defensa Civil llegaron rápido y armaron un pasillo para trabajar. Las cámaras de Canal 3 registraron cada paso. El ruido del tránsito bajó. La curiosidad subió. Lo que siguió fue un rescate muy corto, prolijo y con final en el monte. Era media mañana y el sol pegaba fuerte sobre la vereda. Un vendedor ambulante corrió los puestos para dejar espacio. Una mujer llamó a su hija para que se apartara. Nadie empujó. La atención se concentró en el pequeño perímetro y en el trabajo paciente del rescatista.

Mira cómo fue el rescate de la serpiente

Así Fue El Rescate De Los Policías con una serpiente

Así Fue El Rescate De Los Policías con una serpiente

El agente que tomó la escena se acercó con calma. Llevaba guantes gruesos y una herramienta de sujeción. La serpiente seguía enrollada, sin mostrar ataques. El primer paso fue despejar la vereda. Luego, inmovilizar la cabeza a distancia segura para evitar mordidas defensivas. Defensa Civil contuvo a curiosos y comerciantes. Hubo diálogo, indicaciones simples y cero empujones.

El animal fue colocado en un contenedor. Después, traslado fuera del casco urbano. Todo duró pocos minutos. No hubo heridos. Tampoco daños en la zona. La calle recuperó su ritmo casi de inmediato.

Qué especie es y cómo identificarla

El registro de video permite una identificación clara: culebra ratonera, Philodryas trilineata. Es una serpiente nativa, delgada y rápida. Puede superar el metro. Suele mostrar tonos verdosos o amarillentos con tres líneas oscuras a lo largo del lomo. Esas marcas dan su nombre común. Posee veneno de baja potencia para personas. En la mayoría de los casos, una mordida causa irritación o leve hinchazón local. No es letal. Se alimenta de roedores, pequeñas aves y lagartijas. Por eso es útil en el control natural de plagas. En presencia humana, intenta huir. No persigue gente. Prefiere el sol de la mañana y los bordes de acequias, viñedos o montes bajos para moverse y regular su temperatura.

¿Por qué aparece en la ciudad? En Mendoza, la especie ocupa ambientes áridos y semiáridos. Hay registros en el Este provincial, con presencia en San Martín, Rivadavia y Junín, además de Lavalle y Santa Rosa. También se la ve en sectores de piedemonte y en zonas más secas del sur. La urbanización modifica refugios y corredores. La búsqueda de alimento o de calor la acerca a veredas, galpones o lotes baldíos. No significa invasión.

Es un individuo fuera de ruta que entra por grietas, acequias o jardines abiertos. Las madrugadas templadas y las obras en marcha favorecen esos cruces. Con manejo correcto, la convivencia es posible y el riesgo, bajo.

Qué hacer si te cruzás con una

La clave es mantener distancia. No intentes levantarla ni acorralarla con palos. Tampoco la mates. Llamá a la Policía, a Defensa Civil o al área de Ambiente local. Ellos activan el protocolo. Mientras llegan, despejá la vereda y contené a mascotas. Cerrá accesos a casas y comercios para evitar que el animal entre a un interior. No la pierdas de vista, pero sin perseguirla. Si hay niños, ubicarlos lejos y explicar con calma que no deben tocar. La prioridad es doble: seguridad para las personas y cuidado de la fauna nativa. Con ese criterio, el retiro suele ser rápido y sin lesiones.

El episodio dejó una enseñanza sencilla. La culebra ratonera no es un monstruo. Es parte del paisaje mendocino y cumple una tarea silenciosa: comer roedores y ordenar el entorno. Ese servicio se nota en el campo y también en la ciudad. Cuando aparece donde no debe, la respuesta correcta es el orden, no el miedo. En San Martín se hizo así. Hubo coordinación entre equipos, respeto por los vecinos y una liberación segura en un sitio natural.

La escena duró poco y terminó bien. La cuadra volvió a funcionar. Y el animal, otra vez en el monte, siguió su camino sin lastimar a nadie. El miedo bajó al saber que no era cascabel ni yarará. Era una culebra frecuente en viñedos y acequias. Con información, la respuesta cambia: menos mitos, más cuidado y una llamada.